“Popeye” el uribista

…no veo un país menos oscuro mientras un personaje uribista pura sangre como Popeye siga destilando su fanatismo irracional…”

Ángelo Victoria

Ángelo Victoria

Si un delincuente de la talla del ex jefe de sicarios del narcotraficante más sanguinario de la historia podía gustarle la política, no podría ser de otro partido político que del de la extrema derecha, el Centro Democrático, que de centro y democrático tiene muy poco. “Popeye” salió muy orondo por las calles de su amado Medellín el pasado sábado a ondear las banderas del CD en contra de la corrupción del gobierno Santos, que evidentemente existe pero que no se compara con la que campeó durante los 8 años del régimen uribista para el que también trabajó juiciosamente el mismo Santos: El cinismo no tiene límites, y por eso también critican el proceso de paz que porque empataron técnicamente en un plebiscito que no es vinculante y porque su sistema de justicia transicional genera impunidad, como si cuando impulsaron e hicieron aprobar su proceso con los paras en 2005 hubieran sometido a votación popular tal “Acuerdo”, o su ley de paz hubiese propiciado verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición, premisas claves de todo sistema de justicia transicional.
Para rematar, no faltó la desfachatez de mucho furibista que maldijo la tragedia de Mocoa no porque haya significado la muerte de más de 300 compatriotas, sino porque opacó el cubrimiento mediático de la dichosa marcha del 1 de abril (entre otras cosas, el primer día de abril se celebra el día de los tontos en Inglaterra y Estados Unidos) que terminó siendo un fracaso al sacar multitudes solo en la tierra paisa y unas parcialidades en otras ciudades grandes. Es que aún creen que la mayoría de colombianos ya no son ingenuos sino tontos. Y lo más paradójico, es que ya hay uribistas que se están sometiendo a la nueva Justicia Especial para la Paz después de haberla denostado públicamente en todo escenario.
Si primara la sensatez, así como ha ocurrido con la avalancha en el Putumayo donde se han unido todos incluyendo a las filas de las FARC desmovilizadas, el país iría al unísono en esta etapa delicada del postconflicto que amerita más trabajo, concentración y disciplina que la misma negociación que de por sí fue bastante compleja, y se iniciaría por el silenciamiento de los fusiles que vienen asesinado impunemente a cientos de activistas sociales que luchan solo por ver un país menos violento y con un futuro que no sea oscuro para las generaciones venideras. Pero mientras un personaje uribista pura sangre como “Popeye” siga destilando su fanatismo irracional, y otros aplaudan y se autojustifiquen, este escenario se ve cada día más lejos, aunque no imposible.

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