“…Ese ‘pueblo’ del que hablan es ni más ni menos que el soberano que decide quien lo gobierna…”.

Entre las muchas cosas que circulan en la red, me llegó al WhatsApp la transcripción de una supuesta alocución radial en Radio Súper de Kiko Becerra, el oriundo de Palmira que alguna vez fungió como Contralor General de la República y luego fue condenado por el escándalo de la narcopolítica del proceso 8000. Becerra, perteneciente al bipartidismo tradicional del país y devenido en uribista como muchos conversos, comenta con temor y odio la posible llegada de Gustavo Petro a la presidencia de la república.

Y es interesante esta declaración no solo porque este personaje aún pretende ser una figura de la región, sino porque aunque estuviéramos ante una “fake news”, también refleja el sentir general del pensamiento reaccionario o de derecha en el país. Dicen sin vergüenza que han logrado “construir” la nación con muchas dificultades, que “somos” un país pujante, que lo han hecho en los gobiernos que hemos tenido (o padecido?), incluso el actual; que el populismo nos amenaza encarnado en la figura diabólica de Petro que nos llevará al tal castrochavismo, sofisma con el que partieron al pueblo en el plebiscito entre buenos y malos, mientras las élites gozan del espectáculo, escenario de siempre.

Como si no viviéramos en uno de los países con mayor desigualdad social del mundo, siguen alimentando el odio y acuden al insulto, cuando no al asesinato de quienes testifican la verdad contra ellos. Observemos el cinismo y desdén de un aparte del comentario: “Nunca pensé escuchar a personas educadas, de que inclusive han ocupado puestos importantes públicos y privados, decir prefiero a Petro que a Uribe. Y no son poquitas. Y se aterran que el pueblo quiera votar por él”. Ese “pueblo” del que hablan es ni más ni menos que el soberano que decide quien lo gobierna así no sea alguien educado e importante como ellos.

Y otro pedazo de la perorata dice: “Bájense de esa nube. Petro va a la segunda vuelta y está a punto de ser presidente. Hagan su propia encuesta, pregunten al empleado, al chófer, a los jóvenes y verán que piensan que para salir de esta caca de país solo lo puede hacer Petro”. No hay necesidad de ser un avezado hermeneuta para inferir que lo que están sintiendo estas castas que han gobernado la nación con variación de algunos apellidos, es un sencillo y físico miedo a Petro. Saben que la tortilla se les puede volver encima.

También te puede interesar:   La Pulga en la oreja
Compartir: