Este caso de delincuencia que dejó como resultado la muerte del uniformado, se registró el pasado lunes hacia las 7 y 20 de la noche.

Julián Andrés Ospina Pulido

Con un masivo acompañamiento por parte de amigos, familiares y compañeros fue despedido, el viernes en la mañana, el patrullero de la Policía Nacional que pereció en momentos en que cumplía con su labor de salvaguardar la integridad de los ciudadanos.
El uniformado, en medio de una ceremonia policial y con homenajes rendidos por su entrega y compromiso con la patria, fue despedido como un héroe de la patria.
Como Julián Andrés Ospina Pulido fue identificado el patrullero que se encontraba de servicio en la estación de Policía del corregimiento de San Antonio, en esta localidad nortevallecaucana, el pasado lunes en la noche, unidad policial a la que había sido asignado hacía diez meses y 21 días, por parte del comandante del Tercer Distrito de Policía.
De acuerdo con las informaciones, varios hombres vistiendo prendas de color negro y con armas de fuego, al parecer automáticas, irrumpieron en la finca La Quiebra y maniataron a todas las personas que allí se encontraban, para posteriormente saquear la propiedad.
Con el pasar de los minutos, al parecer una de las personas logró zafarse y huir del lugar, y llegar hasta la estación de Policía para dar aviso de la situación.
De inmediato las unidades, cuatro que se encontraban en el lugar, procedieron a atender el caso pero al no contar con un vehículo de la Institución, utilizaron un jeep Willys particular.
Al llegar al lugar e iniciar el operativo, uno de los delincuentes que se encontraba apostado en un sector observó a los policiales y a otro hombre de civil.
Al dispararle, el patrullero Ospina Pulido por cubrir a su fuente informativa lo cubrió con su cuerpo recibiendo el disparo a la altura del cuello.
De inmediato sus compañeros lo subieron al vehículo y lo trasladaron hasta el hospital Centenario, donde falleció minutos después como consecuencia del impacto de bala recibido.
Este caso de delincuencia que dejó como resultado la muerte del uniformado, se registró el pasado lunes hacia las 7 y 20 de la noche.
El patrullero de 29 años de edad era natural del municipio de Tuluá, ciudad a la cual fueron trasladados sus despojos mortales y donde sus familiares le dieron el último adiós.
El reporte indica que pese a la persecución de los policiales a los delincuentes por entre los cafetales estos lograron huir de las autoridades, llevándose consigo celulares y dinero que lograron sustraer de la finca La Quiebra.
Este héroe de la patria, como fue catalogado por los altos mandos policiales, había logrado formarse como técnico policial en la Escuela de Policía Simón Bolívar en Tuluá hacía nueve años y seis meses y se encontraba casado y con dos hijos.
Julián Andrés Ospina Pulido había logrado el cariño y el afecto de la comunidad de este sector rural del municipio de Sevilla, quienes reprocharon el hecho y esperan que los responsables de su muerte sean capturados.

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