El emblemático espacio de esparcimiento fue construido en un lote de cinco hectáreas donado por la empresa Cicolac y fue ampliadao luego en casi dos hectáreas más.

Una de las atracciones actuales del parque Carlos Sarmiento Lora es el Parqe RUA, un espacio al que pueden asistir, sin barreras físicas y arquitectónicas, personas en situación de discapacidad.

Cuando el presidente de la república, Belisario Betancur Cuartas, cortó la cinta como acto simbólico que inauguraba el Parque Carlos Sarmiento Lora el 7 de abril de 1984, Tuluá entró en el circuito de las ciudades que podían darse el lujo de tener un sitio de esparcimiento como muy pocas lo tenían en el país.
Ese día culminó un trabajo que venía desarrollando desde hacía varios años la Fundación Carlos Sarmiento Lora de dotar a la ciudad de un lugar donde todos pudieran hacer deporte, caminar, hacer reuniones de negocios y eventos empresariales y educativos sin necesidad de salir del municipio.

Según la arquitecta Elizabeth Potes de Barrios, quien desde entonces funge como directora del Parque, la Fundación llevaba algún tiempo buscando un sitio para la construcción de un parque recreacional en el que pudiera ampliar su función social.

«En ese proceso investi-gativo, nos enteramos de que Cicolac había donado hacía varios años un lote de 50 mil metros cuadrados al municipio, con la destinación específica de construir allí un espacio para el desarrollo de programas de educación y deportes» señala la señora Potes de Barrios.
Esta transacción se había protocolizado mediante escritura pública el 24 de marzo de 1973 y en ella se estipulaba que, si en el término de 10 años no se adelantaba allí ningún proyecto, el terreno volvería a Cicolac.

Apertura y ampliación

Dado que el plazo dado por la multinacional estaba expirando, la Fundación solicitó al municipio la entrega del terreno en calidad de comodato, petición que fue aceptada por el municipio, firmándose los documentos respectivos el 25 de febrero de 1983 por un término de 30 años.

«Se construyeron dos piscinas, una convencional y otra para niños, una cancha de fútbol y otras de baloncesto y voleibol. Se dispersaron juegos infantiles y kioscos por todo el terreno. Se sembraron centenares de árboles de más de 40 especies y otras tantas plantas ornamentales en un intento de crear un ambiente ecológico aceptable. También se levantaron dos grandes kioscos, un edificio de administración con un puesto de enfermería, dos vestiers y un control de entrada» agrega la directora.

Después de su inauguración por parte del presidente Betancur, acompañado por María Cristina Palau de Sarmiento, alma y nervio de la obra, finalmente el 15 de abril de 1984 el Parque Recreacional Carlos Sarmiento Lora abrió sus puertas colmando así las expectativas de los tulueños.

Casi diez años después, ante la necesidad de ampliar las instalaciones, la Fundación Sarmiento Palau solicitó al municipio la donación de un terreno de 18 mil metros cuadrados, aledaño al parque, donde se adelantaron una serie de proyectos complementarios como la siembra de un jardín japonés, se hizo un manejo de la acequia con la creación de meandros y un charco de arena, nuevos vestiers, una caseta para depósito de basuras y bodegas así como la adecuación de nuevos kioscos y más juegos infantiles.
De esa manera, el Parque Carlos Sarmiento Lora empezó a captar la atención de nuevos visitantes y adquirió una proyección más nacional, posicionándose como uno de los centros de recreación de mayor relevancia en el país.

Llega el Parque RUA

«El Parque ha logrado congregar mucho más que a la población tulueña y la vallecaucana, también nos visitan personas de otros lugares del mundo, es un sitio obligado para todos los que llegan a nuestro municipio, lo que lo ha convertido en uno de los sitios turísticos más importantes de la región, no sólo por su belleza sino también por las actividades que en él se realizan» dice más adelante Elizabeth Potes de Barrios cuya labor ha sido fundamental para mantener siempre abiertas las puertas del lugar.

Pero el Parque Carlos Sarmiento Lora tuvo un nuevo punto sustancial en su historia, la creación del Parque Rotario Universalmente Accesible, a través del alcalde José Ger-mán Gómez, quien, con el apoyo de los Clubes Rotario Tu-luá y Tuluá El Lago, respaldó la construcción de este nuevo espacio cuyo espíritu era eliminar las barreras físicas. Su inauguración fue el 2 de septiembre de 2014.

Según la directora del parque, obras como esta, donde no solo se maneja el espacio sino también conceptos funcionales, psicosociales y físicos, además de generar un hito en su género e impulsar la oportunidad de servicios recreativos en la región, convierten al Parque Carlos Sarmiento Lora en piloto en la oferta de apoyos en parques universalmente accesibles.

Hoy, 34 años después, este pulmón tulueño ofrece una serie de programas recreativos tanto individuales como colectivos; programas deportivos a través de las canchas construidas para torneos tanto cortos como de largo aliento, y eventos culturales en los que la comunidad encuentra la proyección de la Economía Naranja de que tanto se habla por estos días en el país.
«Es que el Parque Carlos Sarmiento Lora no es solo un parque, es una noble inspiración para todos» concluye con una gran sonrisa en donde florece la satisfacción Elizabeth Potes de Barrios, quien ha sido miembro de la Fundación desde siempre.

También te puede interesar:   Dos artistas de la calle que recorren el mundo ganándose la vida en los semáforos
Compartir: