Las autoridades analizan varias informaciones que podrían determinar los móviles del crimen. Una joven de 15 años de edad resultó herida en el ataque sicarial.

Pareciera que los mensajeros de la muerte no dieran tregua en esta población del centro del Valle. La situación mantiene en vilo a los habitantes de este municipio que reclaman mayores acciones por parte de las autoridades pues en los últimos meses las muertes violentas se han tomado la localidad y la ciudadanía vive una zozobra e intranquilidad constante ante los asesinatos que parecieran fueran selectivos.

El caso más reciente se dio en el corregimiento de Guabitas, donde sicarios que al parecer se movilizaban en motocicleta acabaron con la vida de una pareja de esposos.  De acuerdo con las informaciones, las víctimas mortales fueron identificadas como Jairo Plaza y Luz Edith Copaque Ordóñez, de 47 y 37 años de edad respectivamente.

Los esposos recibieron varios impactos de bala en diferentes partes del cuerpo que les causó la muerte de manera instantánea.
Indica el informe que una joven de 15 años de edad, que se encontraba en la vivienda, resultó herida y fue llevada hasta el hospital San Roque donde los facultativos tras la realización de algunos procedimientos debieron remitirla a un centro asistencial de mayor complejidad para su atención.

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En esta vivienda se escenificó la acción sicarial que cobró la vida de la pareja de esposos en el corregimiento de Guabitas.

La incursión sicarial que alteró la relativa calma que se vivía en este municipio se escenificó hacia las 11 y 30 de la noche del pasado miércoles al interior de una vivienda ubicada en el sector El Piñal, jurisdicción del corregimiento de Guabitas.

Unidades de la Sijín de la Policía que adelantaron las diligencias de rigor indicaron que aún se desconocen los móviles que rodearon este doble asesinato. En el lugar de los hechos los investigadores hallaron varias vainillas calibre nueve milímetros, lo que indica que los pistoleros utilizaron armas automáticas para cometer el crimen.

De las víctimas se conoció que Jairo Plaza se dedicaba a los oficios varios, entre ellos la construcción y la agricultura, y Luz Edith era ama de casa.

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