“…otra chambonada de la administración municipal producto del afán de recaudo…”.

Continúa la persecución sin piedad contra los comerciantes, ahora le tocó el turno a los empresarios que tienen sus negocios en la orilla del río, en el histórico parque Céspedes, además de histórico es el sitio turístico de Tuluá con mayor número de visitantes. En el año 1910 se inauguró el parque Céspedes en el centro y en el cual se levantó un obelisco en memoria del doctor Juan María Céspedes. Posteriormente en el año 1931, el 17 de diciembre, se estableció en este parque una estatua en honor al libertador Simón Bolívar, tomando el nombre de parque Bolívar hasta el año 2010 que nuevamente se cambió el nombre a parque Céspedes.

En ese sitio, a orillas de nuestro río tutelar, se ubican unas casetas que calman el calor y la sed de raizales y turistas; las actuales estructuras están desde hace seis años aproximadamente pero las ventas llevan más de treinta años en algunos casos. Los comerciantes no solo cancelan sus impuestos sino que además pagan una tasa por ocupación y aprovechamiento del espacio público y ahora de la noche a la mañana, como ocurrió con otros sectores del comercio, sin avisos previos ni alternativas para sus negocios, les han notificado en un escueto oficio que esas ventas, sus negocios ya no serán permitidos. Tal como ocurrió con la absurda medida de exigir planos estructurales a todo local comercial so pena de sanción y cierre, o como sucedió con la ilógica decisión de amenazar con tumbar las más de tres mil gradas externas que hay en Tuluá sin consideración que la gran mayoría de ellas tenían permisos de hace muchos años y otras no obstruían al peatón, tal como en estos casos, estamos frente a otra chambonada de la administración municipal producto del afán de recaudo sin consideración a los comerciantes que son quienes generan el noventa por ciento de los empleos en Tuluá. A estos casos se suman las amenazas en contra de los comerciantes de la galería a quienes también se intimidan con que van ser sacados de sus locales sin alternativas distintas. Qué bueno el progreso pero con medidas debidamente planeadas, concertadas con nuestros empresarios, con decisiones que no afecten sus negocios y el empleo de los tulueños.

NOTA: si alguien no entiende la palabra chambonada lo explico con un ejemplo; el puente de la calle 28, su altura, su curva hacia la derecha, el cierre de la carrera 28 y su próxima y culebreada prolongación hacía el barrio Victoria es un ejemplo de una chambonada.

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