“…Sin duda, cualquiera de las ficciones que nos ofrece el libro será motivo de complacencia para el lector…”.

Carolina Urbano partió hace algún tiempo para Buenos Aires con el propósito de doctorarse en estudios literarios en la universidad pública que lleva el nombre de la ciudad capital de la nación argentina, meta en la que todavía se empeña trabajando una tesis sobre el poeta chileno Juan Luis Martínez, autor de ese sobrecogedor poema titulado “La desaparición de una familia” que se incluye en su libro “La nueva novela”, publicado por Ediciones Archivo de Santiago de Chile, bajo supervisión del autor en 1985.

Pero lo que genera esta nota no es precisamente el empeño académico de la profesora Urbano que ya tiene a su haber una Maestría en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, sino su trabajo como poeta y más exactamente como editora independiente que desde su editorial “Ojo de Poeta” completa en este año seis títulos, tres de poesía y tres de narrativa, entre los que se destaca su “Antología Rota”, compilado en colaboración del narrador argentino Pablo Di Marco, y en cuyas páginas reúne diez autores actuales de América Latina, convocados, como lo expresa la editora, por habitar todos esa gran patria que se llama “literatura latinoamericana” sin importar los lugares geográficos donde se originan los relatos.

“Antología Rota”, título tomado de la ídem hecha por el poeta León Felipe, explicándose en el prólogo el porqué de la apropiación, no sólo es un bello libro de una sobriedad y elegancia notable en su trabajo editorial, sino una maravillosa colección de cuentos, donde el lector es atrapado por el asombro y por ese halo de inspiración que sólo pueden lograr los que se acercan desde el lenguaje a la poesía. Sin duda, cualquiera de las ficciones que nos ofrece el libro será motivo de complacencia para el lector, pero desde mi gusto personal me atrevo a recomendar los cuentos de la argentina Paula Jansen, del hondureño Luis Fernando Lezama y el relato de la peruana Katia Adaui, por su manera de sorprendernos desde unas palabras precisas que no admiten respuesta distinta a un especial aplauso.

Bienvenida “Ojo de Poeta” a este complicado mundo del mercado editorial, bienvenidos los autores que han confiado en el criterio y en el rigor que Carolina le imprime a lo que se propone, bienvenida siempre, la poesía.

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