El extraño caso, documentado recientemente, se hizo notorio años después de que tuvieran lugar los trasplantes.

En 2007, una mujer de 53 años falleció debido a un problema cerebral. Tras practicarle los exámenes respectivos, los médicos determinaron que sus órganos podían ser donados a otros pacientes.

Y así sucedió: los riñones, pulmones, hígado y corazón fueron trasplantados a otros pacientes.

Pero, 16 meses después comenzaron los problemas. A una mujer, de 42 años y que recibió los pulmones, le detectaron cáncer de mama.

Lo más insólito es que las pruebas realizadas revelaron que las células tumorales provenían de la donante.

Pese a dar la pelea, la mujer de 42 años murió. A ella le siguieron quienes recibieron el riñón izquierdo y el hígado; la primera murió en 2013 y la segunda en 2014. Ambas sucumbieron ante el cáncer de mama.

“El diagnóstico de cáncer estaba oculto al momento de la donación”, estimaron los investigadores del American Journal of Transplantation, que publicaron recientemente su análisis del caso.

Un paciente más, que recibió el riñón derecho, fue alertado a tiempo, por lo que se le extrajo el órgano y sobrevivió.

“Este caso extraordinario sugiere que remover el órgano del donante y restaurar la inmunidad puede conducir a una remisión completa”, explica el estudio.

Añade, además, que la donante sufría de micrometástasis y eso llevó a que las células cancerígenas pasaran inadvertidas en los controles médicos.

Aunque podría parecer una falla grave en el sistema de trasplantes, los investigadores destacan lo insólito del caso.

Según cifras oficiales, estos casos suceden en 5 de cada 10.000 trasplantes en el mundo.

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