A pesar de que varios ciudadanos se quejan por la instalación de semáforos en sitios a su juicio innecesarios, otros ponderan el programa y aseguran que ha mejorado la movilidad vial.

Sobre la vía a Riofrío, donde termina la transversal 12, fue instalado recientemente un cruce semafórico que, para algunos, reduce la movilidad en lugar de agilizarla.

Alrededor de 2200 millones de pesos han sido invertidos a la fecha en la renovación del sistema de semaforización en el marco de un plan que si bien ha sido bien recibido por los tulueños, también ha contado con algunas críticas, en especial por la instalación de puntos a su juicio innecesarios.

La información fue entregada por Alexánder Ricardo Andrade, director de las Tics, quien además hizo un recuento del proceso que se sigue en el proyecto denominado Tuluá Inteligente.
“Desde la Secretaría de las TIC, conjuntamente con la Secretaría de Movilidad y Seguridad Vial, hemos diseñado un plan de expansión en tres fases de las cuales ya acabamos la primera, correspondiente a los años 2016-2017 con la instalación de 34 cruces semafóricos” señaló el funcionario.

La siguiente fase, diseñada para los años 2017-2018, tiene proyectadas 40 nuevos cruces de los cuales ya se han instalado casi todos, restando algunos puntos que se encuentran en estudio de riesgos de accidentalidad.
El proyecto semafórico hace énfasis especial en la carrera 40 y la transversal 12, dos de las arterias viales de la ciudad con altos índices de accidentalidad.
Las estadísticas sostienen que en Tuluá se movilizan alrededor de 97 mil motos y aproximadamente 75 mil carros, lo que la hace una ciudad con un inteso tráfico vehicular.

“Hoy la transversal 12 cuenta con 10 cruces semafóricos, algunos recibidos por la comunidad con alguna resistencia. Estamos trabajando en mejorar la sincronía entre ellos para agilizar la movilidad” agregó Ricardo Andrade.
En cuanto a los faltantes, el funcionario precisó que para la fase 3, proyectada para los años 2018-2019, se tienen presupuestados 13 nuevos cruces con entre tres y cuatro semáforos cada uno, con lo que se completa el ciclo de instalación de por lo menos 260 semáforos con ópticas o lámparas de 200 milímetros y tecnología led en toda la ciudad.
Sobre la vida útil de todo el aparataje que se viene instalando en la ciudad, Ricardo Andrade afirmó que cada controladora puede durar entre 10 y 15 años mientras que un semáforo puede funcionar sin problemas entre tres y cuatro años.

Cinco mil metros de fibra óptica

De acuerdo con el ingeniero Alexánder Ricardo Andrade, un semáforo actualmente puede costar aproximadamente un millón 500 mil pesos mientras que una controladora, sistema que regula el funcionamiento de uno o varios cruces sema-fóricos, está tasada en alrededor de 30 millones de pesos o menos según su tamaño.

“La inversión total que se tiene proyectada para el cambio del sistema en Tuluá cuesta aproximadamente cinco mil millones de pesos que contempla la instalación de cinco kilómetros de fibra óptica” precisó el funcionario.
Agregó que esta nueva red permitirá la instalación de censores de ruido, censores de aire para la regulación del medio ambiente, censores pluviales para prever lluvias en la alta montaña y cámaras de seguridad.
“Este último aspecto es de suma importancia porque vamos a optimizar este sistema que, a la vez, permitirá mejorar el accionar de las autoridades y con ello la seguridad ciudadana” señaló más adelante Ricardo Andrade.

Inconformidades

Un gremio que puede opinar con autoridad sobre la instalación de semáforos en algunos puntos de la ciudad es el de los taxistas, algunos de los cuales sostienen que son varios los cruces que eran innecesarios, unos porque no hay tráfico y otros porque embotellan.

}Entre los primeros se encuentran el instalado en la calle 25 con carrera tercera del barrio Farfán, el de la calle 38 con carrera 28, puente de Las Chapetas; el de la vía a Riofrío y el de la calle 25 con carrera 15, en el barrio Las Delicias.
Entre los que han contribuido para congestionar la movilidad se encuentran los instalados en las esquinas de las carreras 22 y 23 con calle Sarmiento y los de las carreras 21 y 22 con calle 28, a juicio de los transportadores y algunos conductores particulares, porque han contribuido a congestionar la zona céntrica.

Otra situación denunciada por conductores y taxistas es la generada con el retiro del semáforo de la Avenida Kennedy, frente al lago Chillicote, por cuanto su desmonte permitió el cambio de sentido vial pero no se hizo la señalización respectiva.

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