“…Colombia se llenará de jóvenes Millennials, que sin amor por la patria decidirán a los próximos gobernantes…”.

Con dos hijas nacidas entre el ocaso de los 90 y el nacimiento del siglo XXI, puedo decir que tengo dos hermosas Millennials, concepto urbano nacido en Norte América y Europa como estilo de vida entre los jóvenes que tienen como misión a más de ser malcriados e irreverentes, el vivir para ellos, viajar y culturizarse antes de emprender cualquier empleo formal o de unirse en familia. Mejor dicho, chicos de una gran brillantez con una forma bien light de ver el mundo actual.

Colombia no es la excepción a esta tendencia con la diferencia que cada vez vemos más jóvenes debatiendo sin sentido y con falta de conocimiento, a veces, irrespetando con groserías y burla a los diferentes personajes de la vida pública nacional. Ejemplo de ello es María Paula Baena (la famosa pulla), intelectual ella, que avalada por algunos políticos nos sorprende a diario en Twitter y YouTube con declaraciones temerarias e incendiarias contra uno y otro personaje que esté, en contravía de los intereses ideológicos de sus patronos.

Es que generar el odio se ha vuelto una moda, con la tristeza que muchos de estos jóvenes que detrás de una cámara de bajo costo hacen de las suyas y son invitados a Univisión por sus mentores, quizás no conocen la realidad del país, la de los años 80 y 90 donde ellos aún no habían nacido y no tuvieron que vivir lo peor de la guerra, cuando Colombia fue un estado casi fallido y mucho menos cuando en el inicio del 2000, gracias a una decisión politica se logró recomponer el camino. Pero como van a conocer si hoy, gracias a esas ideologías, ya nuestros jóvenes no conocen de Bolívar, Santander y mucho menos de Nariño, ¡eso para que!, lo más importante es enseñar de Pablo, las muñecas de la mafia y los falsos positivos.

Como padre de familia esta situación es de gran preocupación, pues de seguir así Colombia se llenará de jóvenes Millennials, que sin amor por la patria decidirán por insensatez y rebeldía a los próximos gobernantes, quienes los utilizarán para sus intereses aprovechándose de su ignorancia, pues algunos de ellos saben tanto de todo, pero poco de lo esencial como es el deber de aplicar los valores éticos y morales de un ciudadano, el respeto por los mayores y el amor por Colombia.

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