El Tabloide

Mientras tanto…

“…los candidatos cada día la tienen más dura para convencer sobre cómo determirán la inseguridad…”.

Mientras el mono Trump, loco o no, defiende los intereses a la vida del pueblo sirio, a pesar de la amenaza de un Putin cada vez más desafiante y frío, en Colombia se vive el principio del fin de la PAZ de Santos,una PAZ imperfecta, pactada en un campo desnivelado donde los victimarios corrieron con el viento a favor y las víctimas con la tempestad en sus frentes; mientras el discurso de los defensores del acuerdo de La Habana es el de decir que si no es de la Calle, Petro o Fajardo el Presidente, se harán trizas los acuerdos.

Los únicos que los están haciendo trizas son las mismas Farc con una cúpula tranzando negocios millonarios de coca y un brazo armado (disidencias) asesinando, extorsionando y sembrando terror por todo el territorio nacional, así pues los candidatos cada día la tienen más dura para convencer sobre el cómo a partir del 7 de agosto detendrán el flagelo de la inseguridad, aumentarán la esperanza en los colombianos y encontrarán los recursos para solventar el hueco fiscal que les dejará este gobierno.

Llegó el momento de escoger entre una Colombia que avance hacia una Paz con justicia, empleo y oportunidades para todos, donde se respete la propiedad y se premie el esfuerzo y el emprendimiento, a una Colombia impune, desesperanzadora donde ser pillo pague, donde nuestros hijos tengan acceso a las drogas en mínimas dosis y donde el que produzca deba emigrar por miedo a que su esfuerzo pueda ser decretado con el temido “exprópiese” que tanto defienden algunos sectores de la sociedad.

Mientras eso sucede solo nos queda tener confianza en que Rusia no desafiará más al inquieto Trump y así evitarnos el infierno de la guerra, confiar que en las próximas elecciones prime la razón y no la rebeldía o el odio y que además pudiéramos elegir en una sola vuelta y así evitar el despilfarro de los recursos públicos. Amanecerá y veremos, mientras tanto seguiremos viendo a Matador con chaleco antibalas, ni el más buscado o perseguido según su importancia, qué payasada la de algunos personajes que se toman muy en serio el ratico de fama criolla.

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