“…no todos los que llegan al gremio lo hacen por vocación y mucho menos por convicción…”.

Ayer en las horas de la noche la Administración Municipal conmemoró el trabajo docente dedicando una celebración especial a todos aquellos que hemos escogido como proyecto de vida la noble tarea de la enseñanza. En la labor han surgido términos como maestros, licenciados, profesores y actualmente docentes. En lenguaje simple, quien se dedique a la docencia es un docente. Pero ¿será así de simple el significado que conlleva la gran obra de educar? Considero que no. Educar en la amplia extensión de la palabra es asumir una gran misión de ser juez y parte en la formación integral de una persona. Juez en la evaluación y parte en el ejemplo.

Me quedo con el término Maestro, por aquello de que el primer Maestro fue Jesús. Esa enseñanza pura con gran humildad, paciencia, ahínco y amor desde lo bíblico, refleja en cierta manera el apasionamiento que debería caracterizar de forma natural a quien por vocación o por cuestión laboral haga parte del magisterio.

Y lo diferencio así porque con los últimos concursos de méritos no todos los que llegan al gremio lo hacen por vocación y mucho menos por convicción. Lo hacen por llegar a una empleabilidad y sostenibilidad que ningún otro sistema en Colombia brinda. Ni siquiera el sector privado. Coloco de anécdota mi caso. No lo niego, el inicio fue muy duro. Entrar a un mundo para el que no estaba preparado. Sin embargo, con responsabilidad y emoción el reto poco a poco se fue superando. Hoy en día soy un apasionado de los contextos educativos sin dejar de lado la profesión contable.

Como maestros debemos ser parte de un conjunto de personas emocionalmente inteligentes, tranquilos, amables, legales, asertivos, expertos en un área, tolerantes, emprendedores, logísticos, seguros, tecnológicos y convincentes. En este mes de mayo un saludo y gratitud a todas las personas que se dedican a tan significante labor con la que se transforman vidas tanto de estudiantes como de familias enteras.

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