Está previsto que a principios de la semana que viene haya otra reunión en la Delegación del Gobierno con responsables policiales, del Ministerio del Interior y del Ayuntamiento para evaluar la información disponible.

Las fuerzas de seguridad han comenzado ya a trabajar en el dispositivo de seguridad para el partido de la final de la Copa de Libertadores que disputarán el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu los equipos argentinos River Plate y Boca Junior, en el que se prevé el despliegue de miles de policías.

Fuentes policiales aseguran que el diseño del dispositivo se encuentra en una fase “muy preliminar”, toda vez que fue ayer por la tarde (hora española) cuando la Conmebol -Confederación Sudamericana de Fútbol- comunicó la elección del estadio madridista, con el visto bueno de la FIFA, la UEFA y la Federación española, para celebrar partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores.

La decisión resuelve así la suspensión del encuentro el pasado sábado a causa de los incidentes violentos en que resultaron heridos varios futbolistas del Boca Juniors. Aunque ya se ha celebrado alguna reunión previa al anuncio oficial, las fuentes consultadas aseguran a Efe que queda “mucho trabajo por delante”. Desde Interior señalan que es “muy pronto” aún para hablar de número de efectivos o de decisiones concretas, porque se está empezando a recopilar información.

Está previsto que a principios de la semana que viene haya otra reunión en la Delegación del Gobierno con responsables policiales, del Ministerio del Interior y del Ayuntamiento para evaluar la información disponible. De momento el primer paso dado por los responsables policiales ha sido el de ponerse en contacto con sus homólogos argentinos, con el objetivo de saber cuántos aficionados podrían venir a Madrid.

Se trata de la primera gestión que habitualmente se realiza con las fuerzas de seguridad de otros países para que informen sobre sus previsiones de desplazamiento de hinchas en partidos de fútbol, aunque en este caso la respuesta no será inmediata, pues ni siquiera se sabe cuándo se podrán a la venta las entradas ni si otras federaciones europeas están interesadas.

Porque, según indican algunas fuentes, lo más probable es que a los hinchas de ambos equipos en Argentina y aficionados españoles, se sume el desplazamiento de ciudadanos argentinos residentes en otros países de Europa. “Todos los dispositivos llevan su tiempo de preparación y más cuando se trata de hinchadas de equipos que no conocemos”, insisten a Efe fuentes policiales que, no obstante, consideran que las fuerzas de seguridad tienen experiencia suficiente en garantizar la seguridad tanto de eventos deportivos como en otros acontecimientos de gran relevancia.

Ejemplos son la visita del papa a Madrid en agosto de 2011 que movilizó amás de 10.000 agentes de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y de la Policía Municipal o los casi 7.000 efectivos desplegados en la operación “Orbe”, como así se bautizó el dispositivo para la proclamación del rey Felipe VI en junio de 2014. Pero también hay precedentes en la organización de partidos de alto riesgo, como así se califica ya el de la Copa Libertadores. En 2010, el Santiago Bernabéu fue sede de la final de la Champions League que disputaron el Inter de Milán y el Bayern de Múnich. 

Más de 4.000 efectivos de distintos cuerpos participaron en ese dispositivo que, según algunas fuentes policiales consultadas, puede ser similar al que se despliegue para el River-Boca, aunque con las peculiaridades de que son hinchadas desconocidas para las fuerzas de seguridad. Sin olvidar, apostillan, que según las previsiones, los aficionados podrían llegar a Madrid en pleno puente de la Constitución, unos días en los que tradicionalmente la capital recibe a miles de turistas, la mayoría de otras ciudades españolas. 

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