En la mayoría de los casos, los padres desconocen los riesgos que desencadena esta práctica.

Por medicar a su pequeño hijo de 3 años, Alma Magallanes Villarreal se llevó un gran susto: “Mi bebé estuvo hospitalizado tres días porque era alérgico a ese medicamento, pero yo no lo sabía”, cuenta esta madre. A Nubia Cañón le ocurrió algo similar. Para bajarle la fiebre a su bebé de 2 años le dio un acetaminofén, sin saber que estaba vencido. “Mi niña empezó a presentar un brote en los brazos, la fiebre no cedió y perdimos tiempo valioso”, cuenta.

Sus testimonios son tan solo un par de las amargas experiencias con las que padres de familia respondieron a la pregunta ¿alguna vez le ha suministrado un medicamento sin prescripción médica a su hijo?, sondeo realizado en días pasados a través de nuestras redes sociales de ABC del Bebé. 

Los relatos recibidos son la muestra de un fenómeno que cada vez alerta más a la comunidad pediátrica: la automedicación en los niños es “una práctica irresponsable con unos efectos adversos difíciles de prever”, como lo sostiene la doctora María Valenzuela Ortiz.

De hecho, un reciente estudio publicado por la Asociación Española de Pediatría, en el cual participó Ortiz, reveló que el 32 por ciento de los menores que acuden a los servicios de urgencias de sus países han sido medicados previamente, siendo la madre, en el 90 por ciento de los casos, la persona responsable de ello.

La investigación reveló que mientras mayor sea la cantidad de hijos, mayor es la frecuencia de la automedicación, siendo los más afectados los menores en orden de nacimiento. Esto se explicaría por la experiencia adquirida por la madre: “Con la edad y el número de hijos se sienten capacitadas para tratar la misma sintomatología que han visto en casos anteriores. Administran medicamentos que consideran idóneos porque un médico los prescribió anteriormente a otro de sus pequeños”, señala el estudio, y advierte que son las madres con estudios medios y superiores las que más medican a sus niños.

Respecto a la procedencia de los medicamentos, los investigadores encontraron que el ‘botiquín doméstico’ es la principal fuente. “Como norma general, se trata de excedentes de tratamientos anteriores o de productos de libre adquisición”, indica el doctor José Uberos, también participante en el estudio.

Las dosis también importan

Ahora bien, ¿cuáles son los riesgos de abusar de los medicamentos? Para el pediatra Álvaro Jácome, el uso indiscriminado de antibióticos para tratar infecciones virales que no los requieren o para atacar infecciones bacterianas, sin un adecuado análisis clínico puede crear resistencia bacteriana o ningún control de la enfermedad, agravando sus consecuencias. Por su parte, la administración de antipiréticos o analgésicos para controlar síntomas como la fiebre y el dolor sin una directriz médica, puede generar graves impactos. De hecho, señala Jácome, la sobredosificación con el acetaminofén o con el ibuprofeno es uno de los errores más comunes.

De ahí la importancia de que los padres suministren a sus niños medicamentos exclusivamente formulados por un médico y, que además, sigan al pie de la letra las instrucciones de dosificación. “A diferencia de los adultos, en pediatría se emplea la dosis ponderal, esto quiere decir que, los medicamentos se dosifican en relación con el peso del niño y se ajustan teniendo en cuenta aspectos como el metabolismo, la distribución del producto en el cuerpo y su eliminación. Este análisis genera una medida adecuada y evita riesgos de sobredosificación”, concluye Jácome.

LIZETH SALAMANCA GALVIS 
www.abcdelbebe.com

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