“… aprovechar esta fecha, llamada para ofrecer a los niños un estímulo afectivo, en un día que también se le ha arrebatado paulatinamente por los adultos…”.

Estamos viendo con asombro e indignación la problemática por la que atraviesan actualmente los niños y no deja de sorprendernos la magnitud del fenómeno que nunca antes se había presentado en nuestro país y se trata nada más ni nada menos, que el abuso y acoso sexual, los secuestros, los desaparecidos, los asesinatos y lo que nos causa horror y tristeza, los suicidios, hechos que ensombrecen y estremecen el concierto de las naciones, ya que nadie escapa de los mismos.

A lo anterior se agrega el drama de los miles de infantes que, en brazos de sus padres, atraviesan fronteras en busca de un mejor porvenir porque no encuentran paz y sosiego en su propia Patria. Es muy oportuno aprovechar esta fecha, llamada comúnmente de las brujas, para ofrecer a los niños un estímulo cariñoso y afectivo, en un día que también se le ha arrebatado paulatinamente por los adultos, puesto que desde su origen, se celebraba exclusivamente para ellos, pero que se ha deteriorado hasta convertirse en una competencia infantil y entre padres de familia por querer mostrar el mejor disfraz del momento, actitud propia de una sociedad consumista, que mira especialmente las ventas en el comercio organizado e informal, antes que el propio bienestar de los agasajados, lo que es absurdo al desear imponer la competencia desde la niñez, lo que trae como consecuencia recelos y envidias que no deberían injertarse en su inocente corazón desde tan temprana edad.

Es de suma importancia que los adultos asuman la responsabilidad total de los hijos con el fin de que todas estas celebraciones y las que se aproximan, recuperen su verdadero origen y real significado que fundamentalmente están orientadas al amor indefectible a los niños y niñas, no solo en un día, sino todos los días de su vida, lo cual es fácilmente olvidado, en medio de un mundo en donde el afán y las carreras, impiden reflexionar sobre un tema tan delicado e importante para la sociedad actual. Están tan amenazados, que para una fiesta como la que se aproxima y además, se comienza a celebrar hoy, muchos padres de familia temen, porque se rumora, a veces con certeza, que los delincuentes aprovechan estas celebraciones, para secuestrar menores y adelantar ritos satánicos.

No es posible que estos actos delictivos cojan ventaja sobre las autoridades competentes, que deberían tomar todas las medidas preventivas del caso con el fin de evitar totalmente el accionar de los bandidos y de esta forma alejar definitivamente el miedo y temor ante las posibilidades de que sucedan, ya que conocen, por la actividad que cumplen, de los antecedentes y consecuencias nefastas de hechos tan crueles y lamentables. Y por favor, no dejemos a las autoridades solas, luchando contra estos flagelos que azotan la niñez colombiana, hoy más que nunca, debemos apoyarlos, porque el problema es de todos.

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