Los tulueños se han ido acostumbrando a encontrar este lamentable cuadro en sus calles donde personas sin techo, caminantes o mendigos utilizan los andenes, antejardines o casas deshabitadas para pernoctar.

Varios de ellos realizan sus necesidades fisiológicas en los lugares donde pasan la noche o en sitios aledaños causando malestar de los vecinos y creando una situación de inseguridad porque algunos de ellos se vuelven agresivos cuando se les llama la atención o se les insinúa que abandonen los lugares.

Las autoridades locales encargadas de buscarle una salida apropiada a esta problemática social ha ido dejando pasar el tiempo sin darle una solución.

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