Lo que se podría ver como un pasatiempo para algunas personas de lanzar los zapatos a las cuerdas de energía, para otros es considerada una señalización o indicación de algo.

Todos los hemos visto en muchas oportunidades, caminar por las diferentes calles de la ciudad y de repente ver en los cables de energía un par de tenis colgados, podríamos decir que es casi un elemento obligado en los barrios populares.

¿Pero qué significan? ¿De dónde surgió esta costumbre? son interrogantes que muchos se hacen frente a este fenómeno social en muchas ciudades del país.

La historia indica que es una vieja práctica callejera, tomada como una expresión artística en muchos lugares del mundo. De acuerdo con las autoridades policiales de la Villa de Céspedes, esta idea surgió en los barrios marginales de Estados Unidos, donde se tenía como un trofeo por parte de la mafia colgar los tenis luego de cometer un asesinato en esos sectores. Para otros esto indica un código de las pandillas callejeras para marcar territorios o para indicar puntos de suministro de drogas.

En Tuluá

De acuerdo con el teniente coronel Guillermo Alejandro Carreño, comandante de la policía del Segundo Distrito, desde hace algo más de cuatro años esta práctica de comunicación o manejo de códigos secretos, por parte de la delincuencia en la ciudad, se ha ido extinguiendo ante la puesta en marcha de operativos y planes que llevan a limpiar estas zonas demarcadas por ellos con esta vieja tradición.

En algunos sectores según el oficial, aún señalan la ubicación de ollas o rutas para acceder a las drogas.
Algunas claves que se utilizan en el mundo delincuencial y en especial del narcomenudeo es la clase de zapatos, si están bien desgastados quiere indicar que cerca hay una persona distribuyendo alucinó-genos. Pero si el zapato esta bueno podría señalar que cerca de ese lugar existe una casa de expendio conocido como una “olla” señala el oficial Carreño.
Los tenis colgados en las cuerdas para muchos desprevenidos se ve como un juego, pero en realidad puede significar también las rutas que pueden llevar a un consumidor a los puntos de expendio móviles o que por allí puede pasar continuamente la “olla móvil”.
“Estamos hablando de coches de bebé, personas en bicicletas, motociclistas o sillas de ruedas”, añadió el coronel.

Farfán, San Pedro Claver, La Inmaculada, La Trinidad, Tomás Uribe Uribe, La Santa Cruz, San Antonio entre otros son barrios donde era común ver este tipo de señales en la Villa de Céspedes, situación que ha ido cambiando con el pasar de los años y las acciones que las autoridades han ido desarrollando para recuperar estos lugares para la sociedad.

Otras alertas o códigos

Ante el conocimiento de las autoridades frente a los significados que tiene los tenis colgados en el cableado eléctrico y el trabajo que con el paso de los años ha venido realizando para extinguir estos focos generadores de violencia e inseguridad, surge en la delincuencia otros mecanismos de comunicación o campaneos.

La escena de niños jugando en las calles y parques es normal en cualquier barrio de la ciudad, pero las autoridades han identificado que en algunos sectores de la ciudad algunos menores, mientras desarrollan sus actividades recreativas, son utilizados como centinelas o “campaneros” de las redes del microtráfico.
De acuerdo con las autoridades en sectores como Farfán, La Cruz, la Inmaculada, San Francisco o Pueblo Nuevo, por citar algunos sectores, las bandas dedicadas al microtráfico utilizan esta modalidad de “campaneros”, para alertar la presencia de la fuerza pública, vehículos y personas extrañas en el sector.

Los menores y adolescentes están siendo reclutados por los cabecillas de estas organizaciones delincuenciales para que a través de gritos, silbidos o movimientos corporales, adviertan a los líderes de la organización criminal sobre los movimientos sospechosos o presencia de integrantes de otras bandas así como de las autoridades.

Este tipo de acciones ha desencadenado una situación que está relacionada con la deserción escolar. Según las autoridades, con el apoyo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Secretaría de Educación, se trabaja en identificar a estos jóvenes e iniciar procesos de retorno a las aulas o en casos de comisión de delitos, adelantar los procesos de restablecimiento de derechos a estos niños, jóvenes o adolescentes infractores.

“Estos grupos de delincuentes que se aprovechan de estos jóvenes que no tienen nada que hacer, los convencen y los inducen al consumo y es así como los vinculan y por unos cuantos pesos terminan al servicio de estas bandas”, manifestó el comandante del Segundo Distrito de la Policía en Tuluá, teniente coronel Guillermo Alejandro Carreño.

Los métodos

Según los investigadores de la Sijín los campaneros utilizan celulares, silbidos o frases para generar alertas en los sectores generadores de miedo. Otros mecanismos de alerta o comunicación utilizados por estas bandas son la encomienda entre los cascos urbanos y las zonas rurales, como son el envío de pan y tortas entre otras, productos que van rellenos de droga.

Los encuentros se dan en lugares de mayor afluencia de público como los centros comerciales y parques.
A estos se suma los domicilios una modalidad utilizada a través de las redes sociales, donde los “clientes” a través de claves solicitan la droga.
Las autoridades han logrado erradicar de la ciudad 37 zonas de miedo, que eran utilizadas para la comercialización y consumo de estupefacientes.

Para muchos otros el fenómeno de los zapatos colgados no tiene ningún significado siniestro ni misterioso, es simplemente un elemento ornamental callejero y no da pie a que esta práctica se vaya a extinguir de nuestra sociedad.

También te puede interesar:   Conductor perece en choque con tren cañero en Zarzal
Compartir: