Lino Mora, el comunista que amó a Cristo y el teatro

Para muchos este personaje fue un el precursor del teatro callejero en Colombia.

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Para una ciudad como la nuestra donde la historia y sus personajes desaparecen con la misma rapidez con la que se asfalta una calle, hablar de Lino Mora Escobar es casi que remontarse a la historia patria y si se adelantara una encuesta para saber quién tiene al menos un dato de tan singular personaje el resultado sería abrumador y contundente: muy pocos por no decir que nadie.
Nos adentramos en la vida del hombre que se inmortalizó con sus representaciones teatrales de la Pasión de Cristo y quien dio vida al primer colectivo artístico de Tuluá que funcionó bajo el nombre de la Compañía Teatral La Esperanza, para hacer teatro callejero cuando el arte de las tablas y los actos circenses eran propios de los salones y carpas.
Los tulueños de la mitad del siglo pasado recuerdan cómo noche tras noche se tomaba los parques y salones comunales inundando de alegría pero también de sátira el ambiente pues además del humor la propuesta de Lino Mora, estaba cargada de denuncia social marcada por su línea política.

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Personaje peculiar
Omar Ortiz Forero, poeta y escritor que se ha dedicado a recuperar la memoria de los diferentes personajes ligados a las artes dice al hablar de Mora Escobar, que era sin duda toda una paradoja pues profesaba con orgullo la fe católica y cristiana, pero al mismo tiempo encarnaba a lo más enconado del pensamiento comunista.
“Era un contrasentido y mucho más en los años 40 del siglo pasado pensar que pudiera existir alguien que amara a Cristo y al mismo tiempo expresara ideas contrarias en lo político” precisa Ortiz Forero añadiendo que Lino Mora se ganó el respeto y admiración de los dos bandos pues su posición fue siempre clara.
Para este literato, Mora Escobar fue un adelantado y el precursor de lo que hoy se llama teatro callejero.
“Es sin duda el referente más importante de Tuluá en este sentido pues popularizó el arte y le dio vida a una compañía teatral conformada por gente que hacía teatro por pasión y vocación pues en esos días no había academias donde enseñaran actuación y por eso todos los montajes y espectáculos estaban cargados de imaginación, creatividad, espontaneidad y originalidad” precisa.
Por su parte, Omar Franco Duque político e historiador tulueño dice recordar de manera particular los desfiles del seis de enero cuando por las calles de Tuluá caminaban los tres reyes magos.
Para Franco Duque Tuluá está en mora de recoger las memorias de este hombre nacido en 1903 y quien falleció en 1989 a sus 86 años de edad.

In memoria
Justamente y para hacer que el nombre de Lino Mora Escobar y su Compañía Teatral Esperanza permanezca, la Unidad Central del Valle por iniciativa del docente Omar Ortiz realiza anualmente el Festival Nacional e Internacional de Teatro que lleva el nombre de este Quijote que se atrevió a levantar la voz a través del arte.
“En este año realizaremos la novena versión de este certamen que ha cumplido con su objetivo de lograr que una vez al año el nombre de Lino Mora Escobar esté en la boca de los universitarios del país”, puntualiza el poeta fundador de la revista para nocheros, Luna Nueva.
También el municipio de Tuluá bautizó con su nombre el centro cultural que funciona en el barrio Chiminangos y donde día a día niños y adultos se dan cita para emprender procesos formativos en artes y oficios.
“Cuando decidimos bautizar los centros culturales identificamos en Lino Mora a un personaje sinigual que dejó un legado que hoy prevalece entre los tulueños y que no se puede perder” dijo Francisco Girón, exdirector de Arte y Cultura de Tuluá.
Pero quizá hoy la imagen de Lino Mora prevalece a través de Lindelvira, su hija, la que tantas veces actuó en sus obras, compartió sus alegrías y pesares y quien va y viene con su caminar rápido recordándole a sus paisanos que su padre vive y vivirá por siempre.

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