“…los últimos acontecimientos reflejan de una u otra manera la grave y peligrosa polarización de los colombianos…”.

La expectativa de paz y convivencia en el país, parece que se alejara aún más, si examinamos con detenimiento los últimos acontecimientos que reflejan de una u otra manera la grave y peligrosa polarización de los colombianos en torno a líderes que están en el poder y que para algunos especialistas en la materia, buscan más su protagonismo personal, que de verdad servir al pueblo desinteresadamente tal como lo refiere la Constitución que actualmente nos rige.

Así lo estamos percibiendo y nos preocupa enormemente, dado que estamos al inicio de un nuevo gobierno a partir del próximo martes 7 de agosto, cuando asuma como presidente el doctor Iván Duque Márquez, que a primera vista, se ha comprometido con resolver los más urgentes problemas que padece el pueblo y no esperan más aplazamiento, como también cumplir con un compromiso ineludible, la implementación de los acuerdos de paz, que se convierten en el nudo gordiano del nuevo mandatario, principalmente cuando ha anunciado desde su campaña electoral, que hará algunos ajustes, lo cual genera en un amplio sector de la comunidad, sentimientos de desconfianza, sumado a lo anterior, el vertiginoso aumento de asesinatos de líderes sociales que nos recuerdan infortunadamente, otros tiempos, que creíamos superados.

Ciertamente, que existe expectativa general ante el nuevo gobierno, que en primera instancia, se ha inclinado por un gabinete de carácter técnico, más que político, lo cual, ha generado más de un comentario, unos favorables otros no tanto, si tenemos en cuenta que el presidente Duque Márquez, está ante un Congreso polarizado, y en donde no cuenta con la mayoría absoluta para aprobar los proyectos que presentará durante su mandato y en donde necesariamente se necesitan las coaliciones y alianzas propias de una corporación integrada por disímiles criterios políticos y peor aún, politiqueros, que como lo hemos visto a través de la historia reciente, buscan más, tener parte en la mermelada burocrática, que en servir de verdad a los intereses del pueblo.

Es compleja la situación del país y se requiere solucionar problemas urgentes, entre ellos, la crisis eterna del sistema de salud, en donde se dilapidan recursos enormes; la crítica situación de los inmigrantes venezolanos que crece como una bola de nieve; la reforma al sistema pensional que se convierte en una bomba de tiempo según los entendidos; la reforma política que ha fracasado en varias legislaturas pasadas; la urgente reforma a la justicia que clama al cielo y, lo más sentido entre los colombianos, recuperar la seguridad nacional, que como decía un estadista años atrás, “se pueda volver a pescar de noche” sin temor, miedo o zozobra.

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