Aunque un fallo de la Corte Constitucional afirmó que los empleados podían ingerir sustancias siempre y cuando no interfiriera en sus labores, las compañías deben tener en cuenta el consumo como una política empresarial.

Ya pasaron algunos días desde que la polémica se encendió debido al despido del empleado de Avianca Cargo por un video en el que se le mostraba ingiriendo alcohol de unos binoculares dentro del estadio de Luzinski en Rusia. Y más allá de si la empresa tomó una decisión apresurada o se adhirió de forma estricta a su política de valores, el debate sobre qué tanta injerencia debe tener una compañía en las decisiones de consumo de las personas volvió a animarse. Especialmente por la duda que tienen muchos sobre si puede despedir con justa causa por esta razón.

El caso, presentado en el Mundial de Rusia, dista de muchos otros, ya que Felipe no se encontraba en su oficina y tampoco portaba ninguna prenda alusiva a la empresa. Pero, ¿qué pasa cuando una persona sale a tomarse algunas copas y vuelve a su horario de trabajo, o se fuma unos ‘plones’ de marihuana en sus 15 minutos de descanso?

El año pasado, mediante la sentencia C-636/16, la Corte Constitucional tumbó el artículo del Código del Trabajo que prohibía “presentarse al trabajo en estado de embriaguez o bajo la influencia de narcóticos o drogas enervantes”. Esto luego de que dos estudiantes de la universidad Uniciencia de Bucaramanga demandaron el numeral 2 del artículo debido a que “la restricción de laborar bajo el efecto de sustancias enervantes vulneraba los derechos de los adictos”.

Para la Corte, asistir al trabajo bajo el efecto de sustancias psicoactivas no puede ser punible ya que esto impide que los derechos a la intimidad y el desarrollo de la libre personalidad se lleven a cabo. Así que un trabajador puede llegar a su puesto drogado o borracho sin que eso configure una justa causa de despido o de sanciones disciplinarias, siempre y cuando sus funciones o actividades laborales no se vean afectadas.

A pesar de esto, muchos empresarios empezaron a criticar el hecho debido a que sentían que la sentencia atentaba contra la seguridad de los lugares de trabajo. Por lo que se aclaró que todas las empresas deben tener su propia política de consumo de sustancias ya que la afectación debe ser determinada por el empleador antes de sancionar a sus trabajadores por llegar borrachos o bajo el efecto de drogas.

Martha Suescún, psicóloga y directora de la Fundación Libérate, que trata prevención y tratamiento de adicciones, afirma que más que satanizar, lo que se debe hacer es una política de prevención y educación frente a las drogas y el alcohol.
“La resolución 1075 de 1992 del Ministerio de Trabajo dice que todas las empresas deben cumplir una norma de prevención del consumo de sustancias, es decir todas deben cumplir con un programa de prevención de farmacodependencia implementada desde campañas educativas”.

Para Suescún, la empresa debe informarse y conocer la norma, para así socializarla y sensibilizarla. “Hay consecuencias legales al no hacerlo que están en el artículo 577 del Código Sanitario. Al montar el programa de prevención de alcohol y drogas la empresa debe hacer un diagnóstico, debe indagar la problemática, conocer el historial de accidentalidad, los ausentismos laborales causados por el consumo de sustancias tanto legales como ilegales, y debe identificar factores de riesgo y de protección a través de la aplicación de algunos instrumentos”.

Una vez se tienen los resultados, esta debe a aplicar el programa de prevención, que puede ser uno universal, generalizado para toda la empresa, o uno de prevención selectiva, el cual se aplica a los trabajadores que presentan factores de riesgo, y todo esto se hace mediante un diagnóstico exhaustivo.

Además, la campaña de prevención debe tener información acerca de las sustancias, de cuáles son los riesgos, de cómo debe protegerse, de cómo la persona puede llegar a ser dependiente y de desarrollar el autocontrol y las habilidades sociales para enfrentarse a situaciones de consumo, más no recalcar en el consumo como un “satán”.

Usted puede pensar que la empresa no tiene la facultad para entrometerse en las decisiones que usted toma y que tienen como único riesgo su propia salud, argumento por el cual la Corte le dio la razón a los dos universitarios de Bucaramanga, pero la verdad es que más allá de si vulneran su individualidad, usted no es el único que sufre las consecuencias de un mal manejo de las sustancias psicoactivas, sus familiares y relaciones interpersonales también lo sufren.
Todo depende del código empresarial

Si una empresa es negligente en cuanto a la norma de prevención, y además de ello tiene prácticas poco sanas frente a sus empleados, como carga laboral excesiva y acoso laboral, una persona puede demandar a su compañía.
Germán Linares, consultor de Simple, una plataforma de seguridad social, afirma que “si una persona incurre en las drogas o el alcohol a causa del estrés que le genera su trabajo y logra demostrar efectivamente que esto se debe a una enfermedad profesional, en ese caso la persona no podría ser despedida de la empresa”.

Por otro lado, y siguiendo el argumento de Linares, una enfermedad no puede ser motivo de despido por justa causa, como lo afirma la Ley 100 de 1993. Y como la adicción es una enfermedad, esto terminaría demostrando que la empresa no tiene la facultad de despedirlo. Pero ojo, todo depende del código de ética que la empresa tenga, así que ya sabe, cuando vaya a ser contratado debe leer muy bien la letra chica de su contrato.

Es decir que probar que usted fue despedido sin justa causa porque la Corte lo avala y además demostrar que la empresa no tenía una posición clara frente al consumo de estupefacientes puede llegar a ser menos complicado de lo que era antes.
“Toda empresa debe tener la política de alcohol y drogas clara, y esa política debe socializarse al interior de la empresa, ojalá que se muestre en el momento de inducción. Hay empresas que definitivamente no aceptan el consumo de alcohol por el riesgo que tiene frente a sus funciones o su actividad laboral. Por ejemplo las empresas del sector de aviación, ellos tienen un programa muy específico frente al consumo y a la prevención, incluso hacen controles y pruebas de drogas, actos permitidos desde 2015 por la Corte Suprema”, dice Suescún.

También afirma que hay empresas que tienen establecido que si el gerente comercial tiene un almuerzo un viernes con unos clientes y toma alcohol en el restaurante, no puede volver a la compañía ese día. Hay otras que dicen que si sale y hay un almuerzo de negocios no puede tomar alcohol, otras que dicen que para la fiesta de fin de año no van a ofrecer nada de alcohol o van a dar máximo 3 cervezas. Todo eso depende de la compañía.

Según el Ministerio de Salud, los 5 gremios donde más se consumen sustancias son el financiero, el área de construcción, el de comunicaciones, el área de la salud y los trabajos informales. En lo financiero prima el alcohol, en la construcción prevalece el consumo de marihuana y bazuco, al igual que los trabajos informales, mientras que en el área de salud prevalecen todos los medicamentos en donde se necesitan prescripción médica y en el área de comunicaciones prima el alcohol.

El todo caso, las sustancias psicoactivas siempre estarán presente en la vida de los seres humanos, por lo que más allá de satanizar su consumo e impedir que la persona desarrolle sus habilidades de autocontrol, es necesario que desde las empresas se desarrollen campañas de conciencia.
Esto para abordar el alcoholismo y la drogadicción como una enfermedad crónica y progresiva, en donde el empleado debe ser tratado como una persona que necesita acompañamiento, y no como una piedra en el camino de la reputación o las metas productivas de la empresa.

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