Desde 1846 esta advocación mariana alimenta la fe de esta población.

Atrio del templo Nuestra Señora de Todos los Santos, epicentro de la fe católica de los victorianos.

En esta población del norte del Valle del Cauca, casi siempre con altas temperaturas y donde predomina la agricultura y la ganadería, se levanta un templo católico y en su interior en un altar cuidadosamente elaborado se exhibe la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Todos los Santos, cuya aparición se remonta 171 años atrás.

La historia

De acuerdo con los datos históricos, su origen data del año 1846, según los relatos que pasaron de generación en generación y que fueron recogidos por historiadores locales.
Justamente esos relatos dan cuenta que en una tarde de lluvias intensas se rebosó el cauce del zanjón en la hacienda “La Alta-misa”, propiedad de la familia Dávila. Terminada la tormenta, una mujer de nombre María Ignacia que estaba al servicio de la familia se dirigió a orillas del zanjón a ver correr las aguas.

La fuerza de la corriente trajo consigo toda clase de malezas, desperdicios y trozos de madera y entre esos deshechos la mujer recogió una pequeña tabla de 11 x 15 centímetros, en la que se advertía una mancha de color oscuro que le causó curiosidad.
Presurosa y a los gritos la mujer llegó a la casa llamando la atención de la señorita Bonifacia, una mujer piadosa que decidió limpiarla con sumo cuidado dándose cuenta que la imagen que aparecía era de carácter religioso.
Apegada a su fe cristiana la llevó hasta un altar que tenía y desde entonces empezó a orarle naciendo así toda una devoción pues todos los días la imagen se iba transformando y tomando la forma con la que hoy se le conoce.
Sinembargo la fé se acrecentaría cuando el altar se incendió, todo ardió y se volvió cenizas, menos la tabla que contenía la imagen.

Ese percance que se convirtió en el primer milagro, se volvió famoso en La Victoria y alrededores, razón por la cual llegaban cientos de fieles en búqueda de cura paras sus dolencias físicas y espirituales.
Tras enfermar y antes de fallecer, Bonifacia llamó a la señora Bernardita Rebellón, una mujer igualmente piadiosa a quien le encomendó el cuidado de la imagen santa.
Por esos días llegó al poblado monseñor Carlos Bermúdez, obispo de la ciudad de Popayán y tras ser enterado por el párroco de la aparición y la fe que se había despertado entre la feligresía, caminó hasta la casa de los Rebellón para ver y comprobar lo que era comentario general.

El líder religioso en medio de la emoción se declaró iluminado y dijo que la imagen correspondía a Nuestra Señora de los Santos y ordenó que el primero de noviembre se cumpliría la fiesta a la patrona.
Pero además de asignar el primer día del mes once para celebrar la aparición, el obispo payanés ordenó su traslado al templo.
Ya en este lugar se ubicó a un costado del altar mayor donde es visitada todos los días por católicos que llegan en busca de sus favores y protección.

Es tal la devoción que creció entre los habitantes de esta población norte-vallecaucana que le compusieron su propio himno, el cual se entona de manera especial el primero de noviembre cuando se lleva por todas las calles en procesión.
Hay quienes en La Victoria aseguran que la imagen sigue cambiando.
Una de ellas es Adriana Cardona, quien dice sin titubear en un testimonio registrado en el documental realizado por el proyecto Sembrando Memoria, que de pequeña nunca vio el anillo que porta el niño que lleva en brazos la virgen, pero que ahora aprecia con mayor claridad lo que ratifica que no es mentira lo que se dice sobre la divinidad.
El templo Nuestra Señora de Todos los Santos hace parte de la ruta religiosa del Valle del Cauca y es un lugar que se debe conocer y visitar en el norte del Valle.

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