“…se escandalizan porque un candidato de izquierda tiene un par de zapatos muy finos…”.

No me explico cómo es posible que muchos periodistas traten de culpabilizar de alguna manera a los personajes de izquierda mediante preguntas poco significativas para sacarles al conocimiento público que sus pensamientos sociales no coinciden con su forma particular de vivir. De igual forma, es un error creer que los pobres no tengan derecho a desear los mejores bienes en su tránsito por esta vida puesto que están hecho de la misma carne y sangre de cualquier multimillonario que se atraviese en su camino. Lo que pasa es que los sistemas capitalista o socialista que conocemos, tienen sus más y sus menos, pero en ambos hay ricos y pobres.

En el primero la brecha entre unos y otros es grande, en la medida que enriquecen unos pocos y se empobrecen la mayoría. En el segundo, se trata de igualar a la mayoría en la pobreza, porque creo que sus gobernantes están siempre muy cómodos y con suficiente riqueza en el poder. Me imagino, no tienen racionamiento de alimentos, por ejemplo, entre otras cosas. Y veo ahora que la gente y específicamente, algunos periodistas se escandalizan porque un candidato de izquierda a ocupar un cargo público tiene un par de zapatos muy finos y por supuesto caros, comen los mejores manjares en los restaurantes, se visten con los mejores trajes. Me parece que si tienen con qué pagar, pues que se den gusto.

No he leído en ninguna parte del mundo que ser de izquierda sea signo de pobreza. ¿Quién lo dijo? Ahora bien, en nuestro sistema democrático y capitalista se parte de la idea que no todos los hombres y mujeres son iguales, sino distintos y bajo este supuesto, todos tenemos iguales derechos y en esta forma, hay quienes aspiran a ser ricos y quienes se conforman con lo que tienen. Otros luchan a sangre y fuego por tener bienes y más bienes, sea como sea. Para nuestro caso, parece ser que la inequidad social ha generado todo tipo de violencia, la explotación del hombre por el hombre le ha ganado la batalla a la justicia social. Recuerdo ahora, que desde 1930 se habla desde el alto gobierno de la gran transformación social. Hasta la fecha no se ha dado, todavía se protesta día y noche por las injusticias reales existentes.

Me produce ironía, jocosidad, a veces, hasta total incredulidad, los anuncios de los candidatos sobre los cambios que prometen en sus campañas. Desde la revolución de los Comuneros hasta la fecha, ha sido imposible. En mi caso particular, ninguno de los candidatos presidenciales satisface mis aspiraciones.

También te puede interesar:   Jeanne Moreau
Compartir: