“…Cobo nunca se bebió un trago a costillas del sector oficial ni privado y eso me lo inculcó en todo momento…”.

Me sorprendió la muerte súbita de Hernán Cobo Villafañe, mi gran amigo en el periodismo y de bohemia en las tardes del domingo en las Acacias de Buga, donde Alberto Arias nos recibía con una alegría y generosidad que invitaban a permanecer allí por horas y horas escuchando esa música de ayer que nunca la podríamos olvidar y se había convertido en un sitio de obligatoria asistencia cuando después de entregar un número del semanario CONTACTO diluíamos las ganancias entre risas, chistes y bromas de varios amigos que acompañaban la tertulia hasta bien entrada la noche.

Y hago memoria de estos momentos gratos, porque una cosa aprendí de Hernán Cobo y era que nunca se bebió un trago a costillas del sector oficial ni privado y eso me lo inculcó en todo momento con el fin de guardar su independencia periodística. En todo momento fue un crítico de los funcionarios públicos cuando se les encontraba bajo el manto irresistible de la corrupción y con el paso de los años fue aún más acendrado su visión crítica del manejo del Estado en general. Su independencia lo acompañó a lo largo de su existencia y fue así como tuvo pocos amigos que se reunían en las bancas del parque José María Cabal para hablar de lo divino y lo humano.

Esas bancas guardan charlas de siglos que resuenan en los árboles quejumbrosos, rivales de las palmeras centenarias que se niegan a morir mirando hacia arriba como si fueran alcanzar el cielo. Admiré su coraje y ausencia de miedos cuando recorría la alta montaña bugueña en los tiempos de la administración del alcalde Daniel Ortiz y la violencia hacía que hasta el mismo aire fresco se sentía tenso y en la mirada del campesino, apenas se percibía un halo de esperanza y una paz frágilmente anhelada iluminaba el camino.

Asimismo me hizo contagiarme de la afición por el fútbol, la música vieja y la fidelidad en la amistad, en esos temas era un maestro, junto a Manzano, “Arrocito” y Hernando, ex instructor del Sena. No hay espacio para comentar la vida de Hernán Cobo en toda su plenitud, dejó profunda huella en su acaecer periodístico y ciclo vital.

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