“…la peregrinación se convirtió en un agradecimiento permanente a Dios por concederme la gracia…”.

Tuve la feliz oportunidad de hacer una peregrinación al otro lado del charco (Madrid, Roma, Suiza y Francia) con motivo de los 50 años de inicio de la realidad de la Iglesia Católica El Camino Neocatecumenal, con lo cual se cumplieron varios sueños que tenía desde la niñez.

Debo aclarar con toda contundencia que es muy diferente un viaje turístico y una peregrinación. En el primer sentido se puede conocer todo lo que se desea y hacer muchas compras, pero no se ve a Dios por ninguna parte; en el segundo caso, se hace con un sentido estrictamente religioso y se priorizan los templos, los santuarios y principalmente el objetivo de la correría por el viejo continente, que puedo afirmarlo ahora, es espectacular, bellísimo y se queda con ganas de volver, para recrear la historia, el esfuerzo descomunal de muchos hombres y mujeres en los primeros siglos para dejarnos un legado que hoy se pierde en el olvido.

Nadie que esté por fuera de esta realidad espiritual de la Iglesia podría imaginarse dormir en campo abierto a una temperatura de seis grados centígrados en el campus de la universidad Tor Vergata de Roma para esperar la visita del Papa y agradecer a Dios por los beneficios y bendiciones concedidas al Camino Neocatecumenal durante estos 50 años.

A mi edad, dije se cumplieron varios sueños, como por ejemplo, en la escuela, el profesor de historia nos dijo un dia que Simón Bolívar había jurado en el monte Aventino libertar a América. Desde ese instante soñé con el tal monte Aventino en Roma y lo conocí de cerca y está ubicado al lado del antiguo circo romano, se siente un estremecimiento del alma, igual me sucedió con la visita a la famosa iglesia de Notre Dame de París, gigante, hermosa, espectacular, emocionante e inolvidable.

Toda la peregrinación se convirtió en un agradecimiento permanente a Dios por concederme la gracia de ver que hay otros pueblos y paisajes bellísimos, en donde también hay testimonios concretos de hombres y mujeres que han dado la vida por la Iglesia.

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