La primera promoción egresada del establecimiento educativo de Aguaclara salió en julio de 1984. Hoy sus estudiantes pueden optar por trabajar en modalidades como el medioambiente, la administración o el comerico.

Muchos de sus egresados hoy ocupan posiciones destacadas en el campo laboral

Una de las instituciones que mayor satisfacción le genera hoy a los habitantes de Aguaclara es indudablemente su colegio, donde han cursado sus estudios secundarios las últimas dos generaciones de los residentes de este poblado del extremo norte de Tuluá.

Hablarles a los aguaclareños de su Institución Educativa es tocarles la fibra más íntima, pues por sus aulas pasaron muchos de los niños de ayer que hoy ya son profesionales, algunos ocupando diversas posiciones en distintos sectores productivos del municipio y la región.

De acuerdo con una reseña histórica inserta en el PEI de la institución, el colegio Aguaclara nació el 5 de septiembre de 1978 en las instalaciones de la escuela Luis Carlos Delgado, situada en el mismo corre-gimiento, con un total de 59 alumnos que se inscribieron ese año para primero de bachillerato.
La coordinadora Elena Zuleta recordó que en aquella época el colegio era un satélite del colegio Industrial Carlos Sarmiento Lora pero como tal solo duró ocho meses.

«Luego pasó a hacer parte del Gimnasio del Pacífico y sus primeros docentes para el área de ciencias sociales fueron los licenciados Ferney de Jesús Beltrán Pulgarín y Aurora Ramírez» agrega la coordinadora.
Ante la expectativa de los agua-clareños por tener su propio colegio y el crecimiento del alumnado, al año siguiente se empezó a gestar la idea de conseguir un lote propio en donde se pudiera edificar la institución educativa.

Un esfuerzo de todos

La propuesta fue liderada por los dirigentes comunitarios Manuel Santos y Enrique Lozano, quienes se dieron a la tarea de mirar algunos lotes de terreno en predios del corregimiento, siempre pensando en acondicionar un plantel donde pudieran estudiar todos los agua-clareños que hasta ese momento debían asistir a otros colegios como el Industrial, Julia Restrepo o el Gimnasio del Pacífico.

Padres de familia y miembros de la comunidad en general se sumaron a la campaña para dotar al corre-gimiento de su propio colegio y, mediante actividades como rifas, bazares y verbenas bailables, se empezaron a recoger fondos que luego sirvieron para la dotación de la infraestructura con aulas de clase, instalaciones eléctricas, baterías sanitarias y redes de alcantarillado.

Una de las rectoras de mayor recordación en la institución es Albaneiza Benjumea, quien impulsó el crecimiento de la entidad.

«A la estructura de la nueva planta física la denominaron Mercedes Abrego, cada año se abrían matrículas para un año más de básica secundaria y media hasta que la primera promoción de jóvenes bachilleres se graduaron el 20 de julio de 1984» señala la reseña del colegio.

Fue justamente ese año, tras la primera ceremonia de graduación, cuando la Asociación de Padres de Familia pudo adquirir, gracias a los dineros recaudados de todas las actividades realizadas, el lote en donde el colegio construiría poco después los laboratorios, aulas de clase y algunos escenarios deportivos. El lote tuvo un costo de 300 mil pesos.

Llega la fusión

El empuje de la población, apoyado por docentes cuyo sentido de pertenencia era cada vez más fuerte, hizo que el colegio Aguaclara empezara a crecer y sus promociones mantuvieran un número sostenido de estudiantes.

Pero los cambios de los modelos administrativos emanados desde el Ministerio de Educación Nacional llegaron también a Aguaclara y el colegio conservó su nombre hasta el año 2002 ante la fusión ordenada por el alto gobierno.

«Mediante Resolución No. 1859 del 5 de septiembre de 2002, emitida por la Secretaría de Educación Departamental del Valle del Cauca y ratificada tácitamente en la Resolución ministerial No. 2746, mediante la cual se le otorga certificación al municipio, se ordenó la creación de la Institución Educativa Aguaclara con la fusión de seis centros educativos» añade la reseña histórica del centro educativo.
Su primera rectora fue Miriam Salamanca y a ella le siguió Alba-neiza Benjumea Lozano, quien a lo largo de 10 años adelantó diversos trabajos que le permitieron una amplia expansión al colegio, especialmente en las áreas sin construir.

Además de la sede central, localizada a la entrada del corregimiento, también a la institución educativa pertenecen las sedes Nuestra Señora del Carmen y Luis Carlos Delgado situadas en el mismo perímetro de Aguaclara; la sede San Francisco del barrio del mismo nombre, la sede Pedro Carlos Ortiz que se encuentra en Sabaletas y Sendas de Convivencia, un programa especial localizado en el interior de la cárcel de Tuluá.
Actualmente la institución Educativa Aguaclara tiene abiertas dos jornadas, una en la mañana para los grados octavo a 11 y la de la mañana en donde estudian los grados quinto a séptimo.

De acuerdo con su actual rector, Orlando Olaya Montoya, en el momento la institución educativa cuenta con jornada única para los grados 10 y 11 y los jóvenes, al graduarse, pueden desarrollar las modalidades de asistencia administrativa, medioambiente o venta de productos y servicios, en articulación con el Sena.
Hoy, los 6.340 habitantes de Aguaclara, antes corregimiento y hoy ya parte del centro poblado, no dejan de expresar su orgullo por contar entre sus haberes con uno de los mejores colegios del municipio, no siempre libre de los problemas que arrastra la juventud actual pero trabajando siempre por mejorar la calidad de la educación para edificar cada vez hombres y mujeres mejores para la sociedad.

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