La declaratoria de un médico que le dijo a Deyanira Román que su hijo nunca caminaría ni tampoco podría hablar, se convirtió en el impulso de un trabajo social que casi diez años después da frutos, pues Andrés Felipe no solo habla sino que va de un lado a otro como entregando el mensaje que todo es posible para el que cree.

La fundación Impacto Semillero de Sueños es liderado por personas residentes en el corregimiento de Ceilán, jurisdiccion rural de Bugalagrande.

Como parte de ese trabajo nació en el corregimiento de Ceilán la Fundación Impacto Semillero de Sueños, integrado por hombres y mujeres decididos a sacar a la luz el drama de aquellas familias que por desconocimiento, temor o falta de recursos no saben qué hacer con los niños que llegaron a este mundo afrontando diversas dificultades.

En la actualidad, la Fundación que trabaja en medio de muchas limi-tantes atiende a 33 niños, la mayoría de ellos residentes en zonas apartadas y de difícil acceso.
De acuerdo con Mary Luz Salazar, una de las líderes de la entidad que sobrevive con los aportes de voluntarios, en la actualidad atienden niños con síndrome de Down, retraso cognitivo leve, medio y severo; síndrome de Turner, autismo y agresividad severa.
“La principal dificultad que afrontamos en un comienzo fue el temor de los familiares de estos niños que por años estuvieron relegados y que ahora, gracias al aporte de muchas personas, hemos logrado mejorar en algo su condición de vida” precisa Salazar.

Por su parte Deyanira Román, representante legal de la organización explica que el nombre de la fundación surgió como una manera de motivar a la gente en pensar sobre los sueños de unos angelitos que pese a su edad y al síndrome que afrontan, tienen sus capacidad de soñar intactas y como los demás niños quieren ser médicos, policías, bomberos o pilotos de aviones.
“Ha sido un trabajo muy complejo pues lo primero que se debe hacer es trabajar el interior de las familias y convencerlos que los síndromes no son enfermedades y les permitan trabajar en terapias, jugar y pasar momentos diferentes que les hace más amables su existir” afirma Román.

Falta apoyo estatal

El trabajo de estas personas que en ocasiones se hace con recursos propios no ha encontrado eco en los entes del gobierno local ni departamental pese a que tanto el alcalde Jorge Rojas como la gestora social del Valle, Jimena Toro, conocen la fundación y las dificultades que afrontan a diario.
“En la actualidad estamos empeñados en mejorarles la condición de vida en un aspecto que parece elemental pero que para ellos es esencial y tiene que ver con los espacios donde duermen, pues algunos lo hacen en camas cuyo colchón son unas tablas o esterillas”, afirma la señora Roman, quien agrega que quiere contar con el apoyo de las personas de buen corazón que pueden conocer el trabajo visitando el corregimiento de Ceilán o ingresando a las redes sociales con el nombre de Impacto Semillero de Sueños.

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