Desde hace varios meses el reloj de la torre de San Bartolomé se encuentra detenido. Su arreglo puede costar entre 5 y 10 millones de pesos.

La falta de técnicos especializados en relojería de torre antiguos ha impedido que el reloj del templo de San Bartolomé, uno de los únicos cuatro que se fabricaron en su época, siga detenido en el tiempo.
Los tulueños que transitan diariamente por la Plaza Cívica Boyacá han exteriorizado su extrañeza por cuanto el emblemático reloj de San Bartolomé ya no da la hora.

Consultado al respecto el padre Luis Mario Larenas Cruz, párroco de San Bartolomé, precisó que es importante que quien se someta a reparar el reloj sea alguien con amplios conocimientos en este tipo de artefactos puesto que no se quiere correr el riesgo de dejarlo peor.

“Todavía no tenemos un diagnóstico en torno al daño del reloj, estamos tratando de conseguir a la persona especializada pero también sería muy importante contar con la iniciativa ciudadana y de las autoridades porque este es un bien público, es un patrimonio de la ciudad” señaló el párroco.

El presbítero también se encuentra en proceso de allegar más datos sobre la historia del reloj por cuanto es muy poco lo que se tiene, entre otras cosas que uno de los cuatro que se fabricaron se encuentra en Navarra, España.

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