“…No pueden dejar nublar su juicio profesional ante el conflicto de intereses…”.

Enmarcada en los artículos 36 y 37 de la Ley 43 de 1990 o Ley del Contador Público en Colombia, la ética del profesional contable cuenta con diez principios específicos como son la integridad, objetividad, independencia, responsabilidad, confidencialidad, observancia de las disposiciones normativas, competencia y actualización profesional, difusión y colaboración, respeto entre colegas y la propia conducta de quien se dedique a la labor referida. En el medio que nos desenvolvemos fácilmente se puede infringir alguno de los principios; sin embargo, está en el profesional si raya en lo antiético a un paso de la corrupción o sale a flote con el cumplimiento de la normatividad y la tranquilidad en el diario actuar.
No sólo lo dice la Ley Colombiana.

Con el enfoque de las normas internacionales de auditoría, para aplicar a cabalidad el principio de integridad, como contadores estamos obligados a ser francos, honestos, justos y sinceros en las relaciones empresariales. Pero ojo no se debe confundir el ser franco con ser groseros o maleducados como lo que hoy en día estamos viendo en relación a ese término. Personas que se adulan de ser francas y se llevan a todo mundo por los cachos siendo estridentes en sus intervenciones. Una persona es franca simplemente hasta cuando con su silencio enseña que algo no anda bien. No más, no hay necesidad de atropellar al otro para hacerlo entrar en razón o para defender un argumento propio. Me salí un poco del contexto que estoy ilustrando, pero me pareció pertinente.

Entendida la integridad por los contadores, no les será difícil ser objetivos, responsables e independientes en sus labores empresariales. Lo que se puede resumir en los intereses mismos del contador ante un cliente en específico. No puede dejar nublar su juicio profesional ante conflicto de intereses ya sea de corte personal, familiar o social. Si es así su independencia y objetividad estarían coartadas por ende no sería éticamente responsable al emitir un dictamen. Al igual que no es un proceder ético cuando no hay respeto por la profesión, cuando no hay evidencia de actualización permanente en su ejercicio y cuando desde una posición equívoca fomenta la prestación de los servicios en forma desleal frente a los demás colegas.
Colegas, como contadores somos los llamados a salvaguardar la ética y a darle a la profesión la importancia que la normatividad le consagra, con la visión de que es uno de los pregrados de mayor proyección actualmente en el país.

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