En el lugar que conserva su arquitectura original funcionan hoy las oficinas de las Secretarías de Cultura y Turismo de la Ciudad Señora. Es uno de los sitios emblemáticos de esta población, declarada Pueblo Patrimonio de Colombia.

Imponente, así se ve desde el aire la estación del ferrocarril de Buga que marcó toda una época para esta población del centro del Valle.

El tren lento va partiendo sobre los hilos de acero y en él se va despidiendo el amor que yo más quiero y en él se va despidiendo el amor que yo más quiero” dice el estribillo de la famosa canción de Lucho Vásquez e intepretada por infinidad de cantantes de diferentes nacionalidades y que representa en esencia lo que significan las estaciones del tren que hoy existen y que podría ser monumentos a la nostalgia.

En el caso del Valle del Cauca y como en gran parte del país, la llegada del tren significó el punto de partida para el desarrollo nacional, pues fue el ferrocarril el que dinamizó la economía de la Colombia de los años 20, 30 y 40 del siglo pasado.
Algo para destacar en el proceso de consolidación de este transporte fue el haber logrado uniformidad en la construcción de las estaciones para la partida y llegada de los trenes, es por eso que cuando se recorre Colombia, es común encontrar edificaciones parecidas, algunas abandonadas o atrapadas por la maleza y una buena cantidad de ellas restauradas y convertidas en centros culturales o despachos públicos.

Una de esas edificaciones está en Guadalajara de Buga, uno de los Pueblos Patrimonio de Colombia y de las primeras en ser recuperadas.
De acuerdo con la recopilación hecha por Roberto Jaramillo, secretario de la Academia de Historia “Leonardo Tascón”, la construcción de la estación del ferrocarril en la Ciudad Señora se remonta al año 1915, cuando las autoridades de esta localidad, junto a las de otras poblaciones del centro y norte del Valle, alzaron su voz de protesta pues curiosamente los que habían diseñado el trazado de las parelelas dejaron por fuera a la región.

Dato: El primer tren de carga y pasajeros llegó a Buga en el año 1920 y fue motivo de fiesta para todos

“Ya incluida Buga en los estudios, la empresa constructora de los ferrocarriles le solicitan a la municipalidad que seleccione el sitio para construir la estación de llegada y salida de trenes” dice Jaramillo
“Dada la urgencia de esta solicitud, el Concejo Municipal ordena una comisión para estudiar el sitio de la construcción, y nombran al doctor Tulio Enrique Tascón, presidente del cabildo de esa época y al doctor Jazón Guzman en su calidad de Personero Municipal para reunirse con los ingenieros de la empresa constructora representada por Rafael Alvarez Salas” agrega el historiador.

La construcción se efectuó en predios de la hacienda San Juanito con cien metros de oriente a occidente y trescientos cincuenta metros de sur a norte comprendiendo toda la carrera diecinueve entre la calle cuarta con octava, pertenecientes al barrio Estación, nombre que se le dio a este barrio en esa época, alusivo a la nueva construcción.
La edificación tenía sus ventanillas para la venta de tiquetes de primera y segunda clase que ofrecía este transporte. Los pasajeros tenían la comodidad de permanecer en las salas de espera de acuerdo a la clase de tiquetes comprados.
Este lugar se convirtió además en el epicentro de la gastronomía pues en sus corredores se ofrecían todo tipo de mecatos de la región lo que generó un impulso a la economía de la localidad.
La llegada del tren en 1920 fue un motivo de fiesta para los bugueños que lo tomaron como un día especial, tanto que la romería se hizo interminable.

Los rieles se extendieron hasta Tuluá en el mismo año, en 1922 a Bugala-grande, en 1923 a Cartago y en 1927 se dio la interconexión con el Eje Cafetero a través de la estación de Armenia.

Generador de desarrollo

Pero la construcción de la estación y la llegada del tren fue para Buga un impulso a su crecimiento pues obligó a un plan de mejoras de materiales entre las que se cuentan el parque José María Cabal que fue renovado, se enlucieron las fachadas de las casas del entorno de la estación y hubo cabida para los presos de la época que trabajaron en los diferentes frentes que se abrieron.
Hoy 92 años después esta edificación que marcó el crecimiento de Buga en varias décadas sigue en pie y fue restaurada a través de un trabajo de intervención liderado por el Ministerio de Cultura convirtiéndose en despachos para dos dependencias de la Administración Municipal.
Para los bugueños de antes la estación es un símbolo y una puerta que los comunica con los recuerdos de una época que ya no volverá.

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