“…fortalecen sus polos populares como mecanismo para hacer tránsito hacia la lucha democrática…”.

En el periodo de la violencia clásica el aplastamiento de las organizaciones campesinas y gremiales, su desvertebramiento, tendrá un impacto en el futuro del país: la ausencia del polo popular como actor de envergadura. A lo cual, habría de añadirse el cerramiento del Frente Nacional debido al monopolio bipartidista, que impidió la gestación de un polo de izquierda legal de masas. Estos dos vacíos producirían como efecto una sobre presentación patronal gracias al cogobierno bipartidista/gremios y a una sub representación popular (debido al débil movimiento sindical agrario y urbano, y el endeble partidismo de izquierda).

Esta inequidad entre uno y otro sector en relación con la capacidad de incidir en las decisiones estatales, que favorecían ineludiblemente al primer sector en detrimento del segundo, generó rápidamente una acumulación explosiva de demandas económicas y sociales. El efecto fue el esperado: la total desinstitucionalización del país, ya que el cerramiento del sistema político la criminalización de toda protesta social, condujo a que el polo popular solo encontrara en las vías alternas su posibilidad de expresión. El paro cívico, la marcha campesina, la huelga ilegal, la guerrilla son el resultante de un sistema que cerró los canales y los espacios para las fuerzas distintas a las tradicionales.

Y llegamos al momento actual, abriendo espacios con las tropas insurgentes de las Farc-Ep, encontrando la solución política y pacífica del conflicto armado, anhelando un equilibrio nuevo de las fuerzas en la sociedad. Los guerrilleros de ayer, fortalecen sus polos populares como mecanismo para hacer tránsito hacia la lucha democrática. Pero los grupos oscuros de la reacción ultraderechista, sabotean el ejercicio político de quienes hoy tienen como arma, la palabra democracia. Los saboteadores son los mismos, que por años, han ahogado en sangre las propuestas de paz.

También te puede interesar:   La pulga en la oreja
Compartir: