“…Hay que darle a conocer a nuestra juventud quién fue en realidad este sabio y patriota…”.

El pasado 21 de enero se conmemoró un aniversario más del nacimiento del sabio y prócer de nuestra Independencia, médico, abogado, latinista, botánico y sacerdote, Juan María Luis Ceferino Céspedes Vivas, quien había nacido en Tuluá el 26 de agosto de 1776.

A los 170 años del fallecimiento de este hombre de ciencia, rendimos honor a personaje tan significativo para la historia de Colombia, destacado por su patriotismo y vocación científica.
Con el regreso a las aulas de la enseñanza de la historia de Colombia, ha llegado el momento deseado e indicado para a dar a conocer a la juventud de Tuluá, quién fue Juan María Luis Ceferino Céspedes Vivas. Estamos seguros que entre la juventud estudiantil, solo saben de él los alumnos del colegio que tiene su nombre insigne y algunos pocos habitantes del barrio que lleva su apellido. Otra institución cespedina que nos lo recuerda diariamente, es el Jardín Botánico, ubicado en el corregimiento de Mateguadua, gracias al diputado tulueño Pedro Vicente Cruz Gaitán. Ese jardín de investigación, es el sitio donde las gentes de Tuluá y visitantes de otras regiones se encuentran con el sabio y saben de él, rindiéndole homenaje. Hay que darle a conocer a nuestra juventud quién fue en realidad este sabio y patriota. No basta con regresarle el nombre original al parque, que fue inaugurado el 20 de julio de 1910, en el centenario de nuestra Independencia, es necesario que en la clase de historia de Colombia, en Tuluá, se institucionalice la cátedra en honor a nuestro prócer, dando a conocer su obra libertaria desde las Ciudades Confederadas, como representante de Caloto, donde era sacerdote, siguiendo como capellán de la tropas libertadoras en la Campaña del Sur, al lado de José María Cabal, lo mismo que sus estudios científicos como botánico, arqueólogo en San Agustín en 1825 y antropólogo en el Opón y el Carare en 1837, ambas misiones encomendadas por el general Santander.

En 1823 fue creado por el Congreso de la República el Museo Nacional con el nombre de Museo de Historia Natural y Escuela de Minas. Por recomendación del Barón de Humboldt, gran amigo de Francisco Antonio Zea, llegaron algunos sabios prestigiosos de Europa, encontrándose con el granadino Juan María Céspedes para iniciar la labor científica. Además, Céspedes fue uno de los fundadores del Museo Nacional de Colombia, comisionado por el Presidente (e) general Santander, ubicándolo inicialmente en la Casa Botánica, la cual albergaba la colección de historia natural, reunida por José Celestino Mutis.

Los escritos científicos de Céspedes, hoy perdidos, fueron reproducidos en gran parte, en una obra “escrita” por el gran general Mosquera, titulada Memoria sobre la geografía física y política de la Nueva Granada, editada en 1852, cuatro años después de la muerte de nuestro sabio. Acercarse a Céspedes es iluminarse con el sol de la inteligencia y del patriotismo. Iluminémonos!

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