Conocidos comos como los puentes del  26 y la 27, es muy poco lo que se sabe de quiénes les dieron su nombre.

Ni la turbulencia con que bajan las aguas del río Tuluá en sus más altas temporadas de lluvias en la montaña, han podido reducir la fortaleza con que se construyeron los puentes Juan E. Ulloa, sobre la calle 26, y Gonzalo Lozano, sobre la calle 27.

Ante la construcción de nuevos puentes sobre el río Tuluá este año, muchos tulueños empezaron a preguntarse cuáles fueron los primeros pasos vehiculares y peatonales que se construyeron en el centro de la ciudad, obligando a la consulta de la historia escrita y oral de quienes se han preocupado por su salvaguarda.

Son dos los puentes que le dan paso a la ciudad entre el oriente y el occidente sobre el río tutelar en la zona céntrica pero muy pocos tulueños conocen sus nombres propios y han hecho costumbre llamarlos como el Puente Blanco o de la 26, ubicado sobre esa calle, y el de la 27 o del Juan María, ubicado una cuadra más arriba.
De los dos el primero que se construyó fue el de la calle 26 que, de acuerdo con el libro Recuerdos Tulueños de Hernando Vicente Escobar, data de 1889 cuando fue terminada su construcción en madera con estribos de ladrillo.
Pero su proyección data de seis años antes cuando el Concejo Municipal, presidido por Luis Marmolejo, recibió un proyecto de ordenanza que llevaba las firmas de los vocales de Roldanillo, Riofrío y Zarzal.

DATO: El primer puente que se construyó fue el de la calle 26, inicialmente en madera y luego en acero.

El documento mandaba la construcción de un puente sobre el río Tuluá para lo cual se destinaba el producto de la venta de un predio de propiedad del distrito de San Vicente, que luego se convirtió en el municipio de Andalucía, a lo que se le debía sumar el 10 % mensual de las rentas municipales de Tuluá.
Tras los debates respectivos, la obra se encomendó al ingeniero de vías Cenón Caicedo, señala la compilación de Escobar.
Años después, en 1914, tras muchos reforzamientos y ante el crecimiento del flujo vehicular, se decidió cambiar la estructura del puente por acero, material que ya estaba haciendo carrera en estructuras para el soporte de gran peso.
De esa manera, el puente se reconstruyó con láminas de acero inglés, ensambladas sus bases en zapatas de ferroconcreto y se le confirmó el nombre que ya traía, Juan E. Ulloa.

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En torno a este personaje tulueño, el mismo texto citado precisa que Juan Eleuterio Ulloa Zamorano fue un general y luego congresista, de filiación liberal, militante en las filas de expresidente Rafael Núñez quien lideró la batalla de La Ribera, donde venció a las fuerzas liberales radiales contrarias Núñez.

Puente de la 27

Sobre este paso vehicular y peatonal existe menos historia pero se sabe que fue construido hacia mediados del siglo pasado aunque no hay una fecha concreta.
Su estructura ya no posee el material metálico del Puente Blanco y está construido en cemento y ladrillo aunque con algunos refuerzos estructurales de gran volumen para el soporte de la carga vehicular que pasa por su calzada.
Sus zapatas han debido ser reforzadas en diferentes épocas por cuanto es el que mayor impacto ha sufrido durante las temporadas de invierno cuando el río Tuluá aumenta su caudal.

Desde su terminación se le dio el nombre de Gonzalo Lozano Henao, un abogado y político tulueño que ocupó altos cargos regionales y nacionales pero que no tuvo mucha historia en la ciudad.
Según lo indicó Hugo Bolívar Hinojosa, miembro de la Academia de Historia de Tuluá, Lozano Henao nació en la Villa de Céspedes el 11 de agosto 1877, hizo estudios de literatura en Buga y luego de derecho en Popayán.
A comienzos de la década de 1900 fue diputado en dos ocasiones por el departamento del Cauca, que en ese momento contenía también al Valle cuya creación data de 1910.
En 1915 resultó electo como Representante a la Cámara pero nunca se posesionó por cuanto simultáneamente fue designado como magistrado del Tribunal de Buga.

En 1923, siendo de nuevo diputado, pero esta vez ya por el Valle del Cauca, proyectó para el municipio el muro sobre la margen izquierda del río Tuluá, entre la calle 34 y el puente de la calle 27, para defender al sector céntrico de la ciudad de las crecientes que ya por esa época se empezaban a volver frecuentes.
Cuatro años más tarde, en 1927, fue elegido por el presidente Miguel Abadía Méndez como gobernador del Valle del Cauca, posición desde la cual proyectó diversas obras de impacto para la ciudad.
Dos puentes que han cobrado importancia capital para el desarrollo del sector comercial de la ciudad. Juan E. Ulloa y Gonzalo Lozano, tan ignorados por las nuevas generaciones, seguramente empezarán a ser más conocidos ante el auge cada vez más arrasador de las redes sociales que todo lo contienen.

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