“…El drama de un niño abusado física, mental y sexualmente puede conducir a una persona a permanecer lacerada por el resto de su vida…”.

Alarmante es considerado el informe del Instituto de Bienestar Familiar sobre el abuso a los niños, niñas y adolescentes en los últimos años en donde se aprecia un aumento constante y que tiene en ascuas a los organismos encargados de la defensa de los derechos infantiles y puede establecer que el país vive en una paradoja, cuando también en las últimas décadas, se han acentuado las leyes, decretos y la normatividad en general en su defensa, especialmente del maltrato en todas sus manifestaciones que obviamente conlleva a establecer normas de mayor rigurosidad en este tema que conmueve a toda la población.

El drama de un niño abusado física, mental y sexualmente es de extrema gravedad y puede conducir a una persona a permanecer lacerada por el resto de su vida y de pronto un lastre para la misma sociedad en dondee vive, ya que padecerá una herida sicológica profunda y muy difícil de sanar lo cual, al mismo tiempo, le impedirá la convivencia sana entre la sociedad y lo peor del caso denunciado, es que las cifras tienden a subir día tras día, en la medida que hoy las redes sociales son utilizadas perversamente con este fin y el dolor no solo afecta a la víctima, sino también a sus familiares y el contexto social en donde le corresponde vivir.

Aunque las cifras se dieron solamente para el caso de Bogotá, se tiene aproximaciones de crecimiento de abusos en todas sus manifestaciones en las principales capitales del territorio nacional y en consecuencia la defensoría del niño exige que se fortalezcan las medidas preventivas en la familia, escuelas y colegios, como también se asegure la recta aplicación de la justicia para que las violaciones no queden impunes.

Ya existen en el país suficientes organismos oficiales y privados dedicados a combatir este terrible drama, pero en lo que no están de acuerdo es la forma práctica, precisa y contundente para evitarlo o por lo menos tratar de disminuirlo. En lo que sí están de acuerdo la mayoría de los especialistas en este tema, es en la educación de los padres, considerada sumamente importante y decisoria, para prevenir al máximo estas situaciones que van camino hacia una sociedad decante y sin rumbo en la historia presente.

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