Vendedores de elementos de segunda que se ubican sobre la calle 27 A protestan porque les cerraron uno de los accesos.Un total de 145 pequeños comerciantes de productos perecederos serán ubicados en el lugar

La calle 27A fue parcialmente cerrada con lona verde y los vendedores de toda clase de artículos que se ubican allí fueron corridos hacia la carrera 21. Esta situación no les permite realizar las ventas que acostumbran, lo que les está afectando según las denuncias.

Clientes y pequeños comerciantes de los negocios callejeros ubicados sobre la calle 27A entre carreras 20 y 21, se quejaron esta semana por lo que consideran un atropello al cerrar parte de la cuadra para adelantar las obras de acondicionamiento para los locales donde se ubicarán los vendedores de productos perecederos.

“Las ventas evidentemente han bajado y los clientes no tenemos la posibilidad de acercarnos ya que no podemos entrar vehículos ni ubicarlos en ningún lugar”, reclamó un cliente en denuncia hecha a EL TABLOIDE.

Los trabajos los viene realizando el Instituto de Financiamiento, Promoción y Desarrollo de Tuluá, Infutuluá, en el parqueadero de la Terminal de Transportes para ubicar a 145 vendedores de estos productos que por muchos años han ocupado la carrera 21 entre calles 26 y 29 A.

Según el denunciante, al acometer las obras no dieron aviso a las personas ni a los pequeños vendedores de toda clase de artículos de segunda que se ubican en el sector, agregando que tampoco se justificaba el cierre de la vía ya que los trabajos se están ejecutando en la parte de abajo, distante a la calle 27A.
De momento, los trabajos se vienen realizando tanto en la parte interior del parquea-dero como en el exterior, iniciando con la construcción del andén, justamente en la parte frontal de la calle 27 A donde se encuentran situados los vendedores que han elevado la protesta.

Mediante una inversión cercana a los $ 900 millones, se iniciaron este mes los trabajos de construcción de los módulos donde se ubicarán los vendedores de productos perecederos.

El quejoso puntualizó haciendo un llamado a las autoridades locales para que concierten con los vendedores ya que ellos y sus familias dependen de estos negocios para su subsistencia.
Rodolfo Ramírez Álvarez, gerente de Infituluá, por su parte indicó que el conjunto donde se ubicarán los vendedores de perecederos se construirá en 1.500 metros cuadrados, bajo un costo aproximado a los $900 millones y prevé que la obra pueda estar terminada para el mes de octubre próximo.

El funcionario agregó que allí se construirán módulos individuales que serán adquiridos en propiedad por los comerciantes a través de fórmulas de finan-ciamiento que se les están socializando.

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