“…ha conmocionado e indignado lo más profundo de los sentimientos de los colegas al verse indefensos ante los enemigos acérrimos de la libertad de prensa…”.

La muerte de los periodistas del vecino país ecuatoriano, presuntamente víctimas de las disidencias de las Farc, ha conmocionado a Latinoamérica e indignado lo más profundo de los sentimientos de todos los colegas al verse indefensos ante los enemigos acérrimos de la libertad de prensa y el dolor embarga los corazones de quienes han hecho de este oficio una pasión por encontrar la justicia y la paz con la fuerza de la voz y de la palabra sin acudir en ningún momento a la violencia. Cuando escuchamos al presidente Lenín Moreno del Ecuador, también se estremecieron los miles y miles de comunicadores que día a día luchan por informar de la mejor forma desde cualquier sitio en donde les corresponda trabajar con valor, firmeza y respeto por la vida.

La libertad de prensa es un bien preciado por toda la humanidad con excepción de los regímenes totalitarios en donde no se permite pensar ni disentir de otros pensamientos distintos al que gobierna y Colombia ha sido a través de la historia, un defensor de este derecho que tiene toda la población de mantenerse bien informada y por esta sola razón nos duele inmensamente la sangre derramada por los colegas en el vecino país y vale la pena declarar que con los terroristas no se puede dialogar, más aún, cuando se les dio la oportunidad de acceder a sus pretensiones políticas mediante un acuerdo que fue aprobado por la mayoría de sus excombatientes.

Desafortunadamente atravesamos por una etapa de desinformación irracionalmente maligna cuya responsabilidad se atribuye a quienes se aprovechan de la tecnología de avanzada para intentar vencer a sus contrarios y es en este punto precisamente en donde queremos insistir una y otra vez, acerca de la responsabilidad en el manejo de los medios de comunicación y las gigantescas facilidades que se tienen para manipular la información. Es supremamente importante educar para la libertad individual y colectiva entendida como la capacidad de relacionarnos libremente unos con otros en una sociedad determinada y esto no lo soportan las dictaduras ni mucho menos los violentos que quieren cambiar las cosas a la fuerza aprovechándose del más débil.

Y ha sido el periodismo libre quien ha marcado los pasos de los países democráticos y esta es la razón de su existencia. Nos unimos al dolor profundo de los defensores de la libertad, la justicia y la paz. Esta es la tarea del periodismo y por estas razones han asesinado vilmente a nuestros colegas que buscaban con audacia la información clara, precisa y contundente. Si queremos que perviva la democracia es preciso continuar y permanecer en la lucha inmensa y gratificante que solo la libertad de prensa lo alcanza.

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