El Tabloide

Organizan plantón frente a restaurante donde discriminaron a Don José

Luego que Valeria Lotero, una artista plástica de la ciudad de Medellín publicara un video en las redes sociales en el que denuncia la discriminación que sufrió un adulto mayor dentro de un restaurante de la capital antioqueña, un grupo de personas está convocando a un plantón frente al lugar.

A un plantón frente al restaurante El Taquino, donde un adulto mayor fue discriminado por parte de la administradora del lugar, han sido convocados los antioqueños para el mediodía de este martes.
El plantón, según los organizadores, se da como protesta por la humillación que un hombre llamado Don José sufrió en el restaurante ubicado en el barrio El Poblado de Medellín.

De acuerdo con lo manifestado por la joven artista plástica, Valeria Lotero, se encontraba con un amigo en el restaurante Taquino, cuando llegó un adulto mayor, con sombrero, camiseta de botones, pantalón, mochila y guitarra, y les cantó “Mamá Vieja”.
La pareja se conmovió y quiso invitarlo a almorzar. Sin embargo, según denunció la mujer, la administradora les dijo que el hombre no podía sentarse con ellos en la mesa, que debía llevarse el almuerzo y comer afuera.

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En un video que publicó en Facebook, la mujer, visiblemente afectada, increpó a la administradora por la denunciada discriminación al humilde músico. Otras dos comensales que estaban en el lugar, se unieron a la voz de rechazo.
En medio de lágrimas, la denunciante le ofreció perdón a don José, en nombre de la sociedad, por la humillación de la que fue víctima. Le prometió que nunca volvería a ese restaurante, ante el silencio del hombre.
“Señor, me da pena con usted, no todas las personas somos así, estamos muy avergonzados. Lo único que siento en este momento es una vergüenza horrible, lo que usted vivió hoy no lo tiene que vivir ninguna persona, qué humillación tan triste”, aseguró la mujer.

La mujer describe al señor como “un hombre decente, padre de tres hijos”, que se vale de una guitarra y sus canciones para vivir. Otros clientes pidieron la cuenta y se fueron, ante la incómoda situación. El video ha sido compartido casi 350 mil veces y tiene más de 60 mil comentarios.

Este es la publicación de la ciudadana Valeria Lotero
Hoy me tocó vivir un momento lamentable y repugnante en un restaurante en Manila – El Poblado. ¡No! no me salió un pelo ni una cucaracha en la comida; la verdad lo hubiera preferido.
Me senté a almorzar con un amigo, compañero de oficina en un establecimiento de menú ejecutivo cerca a nuestro trabajo, mientras comíamos llegó al lugar Don José un señor de edad, muy bien presentado con sombrero, pantalón, camisa de botones, guitarra y mochila; se dispuso a cantar con todo el sentimiento “Mamá vieja” de los Visconti y nos generó una inmensa ternura. Mi compañero se ofreció a invitarlo a almorzar y le dijo que se sentara y pidiera tranquilo.
Inmediatamente llegó la mesera y le dijo que ahí no se podía sentar que si le íbamos a pagar el pedido, él debería llevarse el almuerzo y comer afuera.
Pensábamos que era un mal proceder de la mesera y le pedimos llamar al administrador; llegó una señora (no sé si dueña) a ratificar lo anterior y comunicarnos que era una orden; Don José no era apto para comer en su restaurante, que por cierto estaba vacío.

No se le vio una pizca de pena discriminando al señor en su cara. Él un hombre decente, padre de tres hijos, bien vestido, valiéndose de una guitarra y sus canciones para vivir. ¿Qué daño le hace al mundo que se siente a almorzar? ¿Qué diferencia tiene él con el resto de comensales?
¿No se supone que personas como Don José son las que admiramos; un hombre trabajador, decente, artista, humilde, campesino; así como vestimos con orgullo a nuestros niños el día de la “antioqueñidad” evocando un hombre como él se disfrazan nuestros políticos para hacer campaña y lo tiene plasmado nuestra más grande marca de café, pero la doble moral hace que cuando lo tenemos en carne y hueso lo pisoteemos y humillemos.

¿Por qué será que creemos que valemos más o menos por cómo nos vestimos o por lo que ganamos? Hablamos de igualdad, equidad y un montón de carreta pero en eventos cotidianos cómo sentarnos a la mesa nos creemos de otra categoría.
No me podía quedar callada, no me quiero quedar callada, me dolió muchísimo ver cómo estamos llenos de m** por dentro. Si seguimos así esto nunca va a cambiar, si seguimos tolerando y justificando la discriminación, si seguimos dándole más valor a ciertos clientes y personas por su poder adquisitivo no valemos nada como seres humanos.
Lo único gratificante de este momento tan lamentable fue ver cómo muchos clientes no fueron indiferentes; apoyaron a Don José, pidieron sus cuentas y se retiraron de ese sitio.

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