Con una de las mejores voces de la radio tulueña, el profesional de la locución ya completa 37 años al frente de los micrófonos de RCN radio en Tuluá.

GUSTAVO ADOLFO MONDRAGÓN GUTIÉRREZ
Locutor de RCN Tuluá

“El oso más recordado es aquel que hice en mi primer cubrimiento de feria, cuando apenas llevaba cinco meses en la radio, es decir en junio de 1982. Uno de los artistas invitados era el español José Vélez que fue abordado por Wilson Olave Leal, quien lo saludó, lo presentó, me pasó el micrófono y se fue. Mientras el artista saludaba a los oyentes, miré hacia todos los lados y no encontré a mi compañero, por lo que me tocó entrevistar en solitario a semejante figura de la canción, sin que hasta hoy recuerde con precisión qué tanto le pregunté”.
Anécdotas como esta se mezclan por decenas en la prodigiosa memoria de Gustavo Adolfo Mondragón Gutiérrez, un hombre joven de ideas pero con la veteranía y experiencia que dejan 37 años de labor frente a los micrófonos, siempre en la misma cadena, RCN.
Tulueño del corregimiento Los Caimos, el locutor nació el 11 de enero de 1963 en el hogar conformado por Baudilio y Nohelia, siendo uno de los cuatro hijos que completan María Eulalia, Carlos Holmes y Baudilio, estos dos, como él, también locutores.

Pasión por la radio

Buen estudiante, como lo señalan los archivos de las escuelas Rubén Cruz Vélez y Guillermo E. Martínez así como el Instituto Técnico Industrial donde se graduó como bachiller con énfasis en dibujo técnico, muy pronto la radio lo embrujó, en especial cuando su hermano mayor, Carlos Holmes, empezó a trabajar en Radio Espacial, la emisora que mucho después pasó a llamarse La Cariñosa.
“Yo llegué a RCN el 22 de enero de 1982 para reemplazar como locutor de cabina a Gustavo “Tano” Uribe, quien había sido nombrado narrador de RCN Cúcuta y dejó la plaza vacía, y como yo era de los que asistía todos los días a la emisora para ayudar a los locutores de planta, que es como se empieza en la radio, fui llamado por el gerente de la época, Guillermo Botero Tejada. El primer disco que anuncié fue Esperanzas del dúo Pecos” recuerda sin ningún esfuerzo el experto hombre de radio.
Desde sus inicios en el oficio, contando con el apoyo de su hermano mayor, su idea era hacer un poco de escuela en Tuluá y salir a recorrer nuevas estaciones radiales del país. No obstante, la llegada de su primer hijo, Jorge Augusto, hizo que clausurara por siempre este anhelo.

El amor materno

Uno de los momentos más difíciles de su vida fue cuando murió su madre, Noelia Gutiérrez, hace ya ocho años y al recordarlo no puede evitar que las lágrimas le humedezcan los ojos pues es un episodio que nunca ha podido superar.
“Ella nos enseñó la pasión por todo lo que hacemos, un sinnúmero de valores que nos han permitido caminar sin contratiempos por la vida, pero ante todo, me enseñó a amar a los demás. Por ello cada día hablo con ella y le pido en especial por mis hijos y por el nieto que está a punto de nacer” precisa Mondragón en un pequeño breck que le deja el espacio Los Adoloridos que hace cada día en La Cariñosa.

Rojo por siempre

Pero son más los momentos de alegría en su vida, en especial cuando vuelve a su casa y se reencuentra con su tres hijos menores, fruto de la relación con su segunda esposa, Martha Janeth Giraldo. Juan Manuel, Daniel Felipe y María Alejandra completan hoy el cuadro familiar.
Si bien sus hijos son su pasión, hay una segunda que le heredó a su padre y que, según afirma, la llevará hasta el último segundo de su vida: el América.
“Yo soy de los que piensa, y es en serio, que uno puede cambiar de casa, de novia, de esposa y hasta de sexo pero nunca de equipo. El América es mi vida y nunca lo voy a abandonar” agrega sin esconder el brillo de verdadera emoción que le significa hablar de La Mechita.
Es tanto el amor que le prodiga a su equipo que confiesa, sin ruborizarse, que es el culpable de la única borrachera de su vida hace dos años cuando ascendió de nuevo a la A en un partido vibrante frente al Quindío.
Borracho, lloró esa gesta tras cinco años de sufrir el suplicio de la B como había llorado en diciembre de 1979 cuando el equipo de sus amores consiguió la primera estrella bajo la dirección del médico Gabriel Ochoa Uribe.
Si bien su trabajo desde cabina y la presentación de eventos, muchos de ellos en la montaña, le han dejado inmensas satisfacciones, uno de sus sueños fue el comentario deportivo para lo cual se preparaba de niño escuchando a los mejores del momento.

“Durante un torneo regional de fútbol que tuvo como sede a Tuluá, llegó el narrador Carlos Alberto Segura de RCN Popayán quien, luego de conversar un poco sobre fútbol, me dijo que yo podía ayudarle con los comentarios en los partidos que iba a narrar pero la verdad, no me atreví, yo apenas estaba empezando y no quería que se me tildara de todero, así que decidí quedarme dando la hora” señala el locutor.
Muchos años después, cuando ya Cortuluá estaba en la categoría A y había sido asignado para que leyera los comerciales, se debieron fusionar los grupos deportivos de RCN y el gerente Carlos Eduardo Soto, conociendo sus conocimientos deportivos, le comisionó el cubrimiento del camerino visitante en Tuluá y pudo por fin empezar a hacer realidad ese sueño, revelándose como uno de los comentaristas con mayores conocimientos en torno al fútbol gracias a su extraordinaria memoria.
Así es Gustavo Mondragón, una voz que muy pocos olvidan y que ha hecho historia en la radio tulueña.

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