“… Es absurdo que en este tiempo, los niños de la escuela se vean obligados a devolverse a sus casas para hacer sus necesidades…”.

El desdén, la desidia y el olvido, son tres características propias de un clientelismo polìtico aberrante que se evidencia en un grupo de 34 familias ubicadas en la vereda Guadualejo, en el corregimiento de Los Chancos, del municipio de San Pedro en el centro del Valle del Cauca y a escasos cinco minutos de la doble calzada Buga-Tuluá, en donde hombres, mujeres y niños claman desde hace sesenta años por la construcción de un acueducto que les suministre agua potable sin que hasta ahora haya poder alguno que escuche sus plegarias, ruegos y lamentos.

Sus habitantes ven desfilar por su territorio cada cuatro años algunos políticos en busca de votos que al mismo tiempo hacen las promesas de rigor y se comprometen a trabajar por procurar el agua potable para esta población, todos de escasos recursos económicos, que sobreviven de labores esporádicas, transitorias y mal pagadas y que por supuesto les impide vivir con la dignidad mínima a que tiene derecho todo ser humano en esta tierra. Y lo que indigna y sobrecoge, es la ignorancia olímpica de Acuavalle y del gobierno local, regional y nacional que nunca han adelantado el más mínimo esfuerzo por ofrecer soluciones concretas a la necesidad vital, fundamental y básica de esta pequeña comunidad que habita presumiblemente en uno de los departamentos más prósperos del país.

Es absurdo que en este tiempo, los niños de la escuela se vean obligados a devolverse a sus casas de origen para hacer sus necesidades fisiológicas porque no hay agua en la institución educativa y como para no creerlo, a la comunidad les llevan en un carrotanque agua que no pueden beber porque es dañina para la salud debido a que el vehículo está oxidado en su interior. Francamente se considera un milagro diario la supervivencia de estas familias en medio de una zona casi desértica, en donde el color verde de las praderas brilla por su ausencia y los hogares padecen las graves consecuencias de no tener acceso al agua potable. A primera vista no parece que existiera un sitio en estas condiciones precarias tan cerca de los gobiernos locales que parece ser no les importa en lo más mínimo ayudar, apoyar y satisfacer sus necesidades elementales, tal como lo manda la Constitución y la Ley, pero es así y el Estado a través de sus funcionarios parecen alejados totalmente de esta realidad en donde se hace patente que se encuentra ubicada en “la tierra del olvido”.

Y es más aberrante que los vecinos de Los Chancos permanecen inmutables, insolidarios, sus necesidades les resbalan, parece ser que tanto tiempo de ignorancia oficial, les ha contaminado igualmente ante las necesidades de sus vecinos de Guadualejo.

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