“…cuesta creer que así y todo sigamos con la felicidad a flor de piel, donde a todo se le rinde fiesta…”.

Entre gritos en el Congreso por la JEP, una masacre en Tumaco de dudosa autoría, exigencias laborales salidas del imaginario por parte de pilotos de Avianca, lágrimas de “mussadrilo” y un viaje de ida y vuelta a Rusia en 5 minutos, nuestro país se ha movido en las últimas semanas. Así la Colombia del sagrado corazón, la de mariposas amarillas, nos mantiene distraídos entre realitys de novela e historias reales, que a veces cuesta creer.

Cuesta creer que con la riqueza de recursos vitales, como el agua, solo un 30 % de las ciudades tenga agua totalmente potable; que con más de medio territorio apto para el cultivo y la ganadería, tengamos que importar leche, carne y arroz; que casi 400 mil hombres de las fuerzas militares y policía hayan sido maniatados para defender el Estado por menos de 7 mil bandidos y sus jefes de cuello blanco. Imposible de creer que en el país donde unos pocos se roban los recursos de la salud, la educación, la infraestructura y hasta la comida de los niños, seamos una población feliz, que sueña con salir adelante, con ir a un mundial, con tener una casa propia, con pensionarse algún día y con dejar, ojalá a sus hijos, una nación en paz, llena de oportunidades, oportunidades que la mayoría no pudo tener debido a una desigualdad maquiavélica creada por aquellos que siempre se han repartido el pastel en dos y que gracias a una guerra creada por ellos mismos saquearon el país.

Cuesta creer que a pesar de todo lo anterior seguimos siendo un pueblo apasionado y soñador de gente buena y cordial; cuesta creer que así y todo sigamos con la felicidad a flor de piel, donde a todo se le rinde fiesta, a pesar de tanto asesino moral, “aquellos que no matan el cuerpo, si no el alma”. Generadores de violencia los hay en el deporte cuando detrás de un micrófono acaban con la selección Colombia por un simple partido, también hay quienes se aprovechan de sus hijos para como youtuber barato, pedir indulgencia y perdón violando sus derechos e intimidad; aquel, quien bajo el discurso de moda, incrementa el odio y polariza con mentiras; aquellos que defienden con falacias y argucias un proceso viciado por la trampa donde se sigue delinquiendo con salvoconducto de la ONU. Rechazo total es lo que demanda ese pueblo feliz que somos, ante esta horda del sicariato moral que a diario nos asesina en la radio, la tele y las redes sociales, repudio total para aquellos que matan nuestra esperanza e ilusión.

Nota: ¡Qué bueno que nuestra alcaldía haya puesto los ojos en la peligrosa carrera 40, solo falta que hagan efectivas las medidas tendientes a evitar accidentes y recobrar el espacio público sin afectar las fuentes de trabajo digno.!
Nota: Llegó diciembre y la economía no arranca, ¿cuál será el plan de la alcaldía para que los trabajadores informales tengan oportunidad de ingresos?, ojalá no sea decomisarles sus mercancías.
r.varon1973@gmail.com

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