El Tabloide

Generación

“…Se suben en nubes inalcanzables con discursos que ni ellos mismos se creen…”.

Desde que yo llegué todo se solucionó. Cuando yo llegué las cosas mejoraron. Es que todo lo tengo que solucionar yo. Si no soy yo, nadie puede hacerlo. Yo me apersono, no se preocupe. Es que yo tengo que solucionarle los problemas a todo mundo. Si yo no estoy, esto no funciona. Yo hablé para que fuera posible. Gracias a lo que yo hice, se consiguieron las cosas. Tranquilo yo lo hago, no hay nadie más quien lo haga. Yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo y yo.

No es broma lo que estoy escribiendo. Es la tendencia actual en diferentes sectores en el que los autollamados líderes se enfocan en el yoismo enmarcado en características egocéntricas, de exceso de poder pero también exceso de temor. Lo podemos observar en las actuales campañas políticas donde con el ánimo de borrar del panorama a la competencia, hay candidatos que se suben en nubes inalcanzables con discursos que ni ellos mismos se creen.

Esta particularidad está afectando la comunicación asertiva en los diferentes niveles. Si los papás abusan del yoismo, lógicamente las mamás y los hijos son literalmente borrados del contexto del hogar. Puede pasar cuando el papá es quien suministra todos los recursos para el sostenimiento; sin embargo, esto no le da derecho para tomar posiciones egoístas que limitan el bienestar de la familia. De igual modo pasa en contextos globales como el manejo de un país. Santos y Uribe por un lado y Maduro por el otro son claros ejemplos de yoistas extremos. Es lo que ellos digan, no hay lugar a más. Y ni qué decir del mundo empresarial. Jefes que se autodeclaran como los todopoderosos. Estos sí son los principales detractores del clima laboral. Bienvenidos a la generación del yoismo. Aunque como toda generación, irá pasando poco a poco.

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