Dicen en Buga que este comerciante fue el pionero de los jugos y salpicones con “todos los fierros”. Sus mejores clientes son los deportistas.

Luego de tres décadas y unos años más este comerciante informal ocupa un espacio de escasos cinco metros donde atiende a la clientela que llega en busca de un trozo de fruta, un jugo de naranja, un salpicón o simplemente para tomar un descanso y continuar el recorrido por este Pueblo Patrimonio de Colombia.

Hace 36 años después de un día donde el sol le calcinó la piel, Freddy Vásquez Viveros decidió colgar el azadón con el que labraba la tierra en la hacienda La Julia para convertirse en un trabajador independiente y los bugueños lo vieron aparecer en la esquina del parque Fuenmayor, en inmediaciones de la Institución Educativa Tulio Enrique Tascón, y de allí no se ha movido desde 1982.

Como todos los comienzos no fue fácil, pues de la rudeza de golpear los surcos y arrancar maleza o cosechar maíz, soya, millo y otros cultivos de la época, pasó a pelar mangos, tajar piñas y atender público, una tarea que, aunque parece fácil, tiene sus bemoles.

La primera tarea de Freddy fue colonizar el espacio y hacer clientela, tarea que no le resultó complicada a un hombre que es amable por naturaleza y la sencillez y la humildad le brotan por la piel.
“Hoy no me arrepiento de esa determinación cuando tiré el azadón y dije no más, pues, aunque era joven, ya estaba cansado de esas largas jornadas de trabajo al sol y me convertí sin querer en un comerciante independiente” afirma el hombre que entre las siete de la mañana y las cinco de la tarde refresca los días a sus paisanos.

Algunos bugueños como el periodista Richard Figueroa afirman que Freddy fue el pionero de los llamados jugos y salpicones con todos los “fierros”, eso quiere decir bebidas que además de la mezcla tradicional lleva otros elementos que lo enriquecen en su sabor.
Justamente al momento de la realización de esta nota, un joven de escasos 20 años se acerca a ordenar un preparado de naranja de esos que dan energía y lleva además de la fruta, dos huevos de codorniz, leche condensada o lechera, vino Sansón y Kola Granulada, productos que se licuan formando un batido espumoso. Tras beberlo con prontitud y absolviendo la pregunta sobre la compra afirmó tajantemente que era una manera de empezar el día con buenas energías.

Freddy no tiene la certeza cuándo empezó a preparar este jugo especial, pero lo que sí sabe es que le gusta a la clientela que llega de los cuatro puntos cardinales de la Ciudad Señora.
Sus clientes potenciales son los deportistas que llegan cada mañana antes o después de cada práctica, las parejas de enamorados que le quieren poner un toque de dulzura a la relación o los transeúntes que van de un lado a otro y se antojan de un buen jugo, un salpicón o una rodaja de piña o papaya.
Hablando de los jugos preparados no falta el que le atribuya a estos poderes afrodisiacos, pero lo único que garantiza su vendedor es que le calmará la sed y le aportará nutrientes; lo demás ya hace parte de la imaginación.

Es un ejemplo

Una de las cosas que más llama la atención para los clientes y visitantes es la higiene y cuidado con el que trabaja Freddy Vásquez pues en el lugar se aprecia el esmero por manetener el lugar limpio, situación que le ha permitido estar allí más de tres décadas a tal punto que ya hace parte del vecindario.
Ese esmero con el que cuida su sitio de trabajo, es el que le pone a la hora de seleccionar las futas y en el caso de las naranjas son las más dulces del mercado.

“Ese es un proceso que hago personalmente para garantizar frutas de calidad y por ende un buen producto final que colme las expectativas del cliente” afirma este hombre padre de dos hijos a quienes crió a punta de vender jugos y salpicones.
Sobre el tema familiar Freddy cuenta que uno de sus hijos estudia en el Sena y el otro esta en casa y con lo que gana le ayuda en la medida de sus posibilidades.
“Yo vivo más que agradecido, pues con lo que me gano acá he levantado a mis hijos y sostenido mi hogar y lo más importante, soy el dueño de mi tiempo y le presto un servicio a la gente” indica Vásquez Viveros.

La clave de un buen salpicón

A partir de su experiencia el preparar este manjar que hace parte de la lista de mecato resulta fácil y rápido de preparar. Lleva fruta cortada en cuadros, puede ser la que esté en temporada pero la receta tradicional lleva sandía, piña, mango, uvas preferiblemente oscuras y banano. La fruta se mezcla, a excepción del banano que se corta en cuadros o en rodajas y se agrega al momento de servir pues se oxida muy rápido. La fruta se sirve en un vaso y debe estar fría para que la bebida sea más refrescante.

¿Y el jugo de naranja?

De acuerdo con este conocedor del tema el zumo de naranja ayuda a controlar el nivel de colesterol y tiene poder hidratante.
Además de la vitamina C, el zumo de naranja tiene azúcares naturales, minerales y enzimas que ayudan a procesar los carbohidratos. Pero hay más, es la bebida perfecta para mantener el equilibrio ácido-base y colaborar en la producción de proteínas.
Si va a Buga ya sabe que hay una parada obligatoria en la esquina de la carrera novena con calle 18, parque de Fuenmayor donde Freddy Vásquez lo espera para que haga una pausa nutritiva y refrescante.

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