“…una alternativa de sano entretenimiento, que fomenta la unión de familiares y amigos…”.

El tiempo pasa y no es preciso buscar la forma de evitarlo…, hace parte de la letra de una conocida canción, y al decir verdad es una sentencia que aplica a la cotidianidad. El fútbol no es una excepción a esta aserción. En efecto, hace cuatro años, la escuadra carioca sucumbió ante los teutones en su propio reducto, frente a su propia hinchada, que confiaba ver al combinado de Brasil, coronarse campeón mundial de fútbol.

Como se dijo, han transcurrido cuatro años desde aquel entonces y el mundo seguidor del balompié se prepara ahora para una nueva justa, que esta vez se efectuará en Rusia, país que cuenta con lujosos estadios como el Luzhniki, el Kazan Arena, el Rostov Arena, el Fisht, el Ekaterinburg Arena, entre otros, para dar despliegue a las confrontaciones de los equipos clasificados a este certamen, que en esta ocasión, disputarán a partir del mes entrante.

Por estos días no es raro escuchar a los seguidores del buen balompié hablar de sus equipos favoritos y vaticinar el nombre del país que levantará la copa en esta oportunidad. De igual modo, en los puestos de revistas, en las tiendas y en las calles, es común observar a niños y a adultos comprar sobres de fichas para llenar los álbumes que ahora se expenden y que aquellos adquieren para completarlos con los jugadores que participarán en el torneo mundialista y con láminas alusivas a los estadios y a los equipos que se han constituido en leyendas del fútbol.

Se puede decir entonces que esta competición constituye una alternativa de sano entretenimiento, que fomenta la unión entre familiares y amigos, quienes aprovecharán este campeonato para hablar de sus equipos predilectos y para estrechar sus vínculos afectivos. Este evento, demuestra que el fútbol congrega multitudes y hace vibrar los corazones de los seguidores de este deporte.

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