“…En la ultima década los colombianos hemos visto cómo el país se mueve entre falsedades y verdades a medias…”.

La entrega de los premios a las noticias falsas en los Estados Unidos de América han develado los problemas políticos del país del tío Sam, polarizado entre unos poderosos demócratas que aún añoran la humildad de Obama y las excentricidades de su esposa y unos republicanos que sin ser la mayoría quieren mantener el imperio económico de la guerra, ahora en las manos del rico Trump. Pero si “por allá llueve por acá no escampa”, dice un viejo dicho popular. En la ultima década los colombianos hemos visto cómo el país se mueve entre falsedades y verdades a medias, dichas estas por los principales medios de opinión y retwiteadas sin filtro alguno por el pueblo en común. Que las Farc dirán la verdad y nada más que la verdad ante la Jep, amanecerá y veremos o dónde está el polígrafo o acaso el maestro sutatan para que nos diga si es verdad tanta belleza.

Que los recursos de Odebretch entraron por la puerta de atrás y el gobierno no se dio cuenta de la financiación; esperemos qué dice el impóluto gerente de la campaña santos 2014 ahora que por fin la Fiscalía se movió a investigarlo, ojalá no le de risa de lo que le pregunten. Que en Colombia no ha habido un solo muerto por parte de las Farc desde que se firmó el acuerdo, ¿es que las disidencias según eso no contaban?, parece que al ver a sus robustos jefes pensionándose decidieron mejor seguir la lucha para cada quien hacer lo suyo, es que se dieron cuenta que ser pillo paga pues más adelante otro presidente le apostará a su propio Nobel y para ese momento habrá mas recursos acumulados para disfrutar. Que Colombia es el segundo país del mundo para visitar, según el New York Time, lo bueno de la medición es que los gringos que más visitan el país piensan que Colombia solo tiene 4 ciudades Cali y su chachachá, Medellín y su parque Lleras, Cartagena y Bogotá donde por lo general no vienen los más cultos visitantes y menos a realizar actividades de tipo santo.

Que el doctor De la Espriella tiene avión, que Uribe es un paraco, que la mermelada no endulzó y que el tal paro no existió, entre otros; acá lo que vemos no es noticias falsas de parte de un buen número de medios faranduleros, si no una horda del chisme donde nadie comprueba con hechos y mucho menos le sostiene con argumentos valederos, al mejor estilo de una vecindad.
Claro está, que a veces sería bueno que fuera falso, por ejemplo: que la administración de Tuluá se gastara 5 mil millones para mantenimiento de semáforos; que seguirán subiendo los impuestos municipales afectando el bolsillo de los más pobres; que no hay dinero para arreglar las calles de los barrios y que si quieren pavimento, pues que cada quien ponga su bulto de cemento. Ojalá en las próximas elecciones les hagamos firmar en mármol a los candidatos que busquen el voto, ojalá haya caras nuevas.
r.varon1973@gmail.com

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