La situación afecta a los que cursan la licenciatura en la sede central y la que funciona en la Ciudad Señora.

La casa del barrio Victoria donde habitaban las hermanas Navarrete estaba en completo abandono y casi en ruinas. Las dos adultas mayores solo podrán volver al lugar si se les contrata un cuidador permanente.

De una sola pieza y entre atónitos y desconcertados quedaron los jóvenes que cursan estudios de licenciatura en literatura en la Universidad del Valle al enterarse que varios de los egresados de la facultad fueron excluidos del concurso convocado por el Ministerio de Educación Nacional para proveer las plazas de directivos y docentes en el país.

Para los afectados por la determinacíón del ente gubernamental, las razones por las que se procede de esta manera rayan con lo ilógico pues se señala en la resolución 15683 de agosto de 2016 que no registra la denominación de licenciatura en literatura como un título válido en el área del conocimiento de humanidades y lengua castellana.

“Nos parece que esta postura es un desconocimiento pleno de nuestros derechos y va en contravía con una resolución emitida por el mismo ministerio que no solo avaló el programa otorgándole no solo el registro calificado sino también el de alta calidad” dijo la escritora y estudiante Lina Marcela Martínez al hacer la denuncia.

Para hacerle frente a la situación, los estudiantes se han reunido en asambleas permanentes pues consideran vulnerados sus derechos y de no haber una solución, se sienten casi estafados.
“No se entiende como vamos a recibir un cartón que nos acredita como licenciados y no vamos a poder ejercer la docencia en un área como las humanidades o el castellano” comenta Martínez tras agregar que una vez conocida la exclusión de sus compañeros que con creces pasaron las pruebas han emprendido una batalla jurídica que de ser necesario llevarán a los estrados judiciales e incluso a vías de hecho.

Para los afectados por la decisión del MEN la respuesta recibida a los reclamos les resulta casi que indignante pues en ella se habla de la necesidad de revisar el programa en sus diferentes componentes desconociendo el registro calificado que le otorgó en 2017.

Critican de la misma manera la actitud de las directivas que han sido pasivas ante las quejas de los estudiantes y egresados que se sienten solos en la lucha que emprenden.
“Ahora todos hablan del nuevo campus pero es más importante que se trabaje en el futuro de un programa como el nuestro” puntualizó la denunciante.

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