A una multa superior a los $ 700 mil, en cumplimiento del Código Nacional de Policía, se hizo acreedor el propietario de una caseta de venta de jugos y frutas situada a la orilla del río Tuluá, en la esquina de la Avenida Gaitán con calle 29.

De acuerdo con funcionarios de la Patrulla de Espacio Público, adscrita a la Secretaría de Gobierno Municipal, la caseta, que contaba con piso en cerámica, había sido abandonada desde hace varios meses y se hallaba cerrada sin función alguna, por lo que se procedió a su demolición. Agregaron que, además, el negocio no contaba con ninguna autorización y estaba invadiendo espacio público.

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