El Protagonista de esta historia es un artista que hoy comparte sus experiencias con niños y jóvenes de la Ciudad Señora amantes de la música y el arte.

Francisco Javier Vasco Gómez, Francesco, un artista que hoy multiplica lo aprendido

Con la serenidad que solo dan los años, abordamos el diálogo con Francisco José Vasco Gómez, nombre que a lo mejor no dirá mucho pero fue con el que bautizaron a Francesco, un artista tan bugueño como el Señor de los Milagros y a quien parece que los años no le pasan pues conserva su vitalidad física y la calidad de su voz intacta.

El mundo de la música recuerda su aparición por allá en 1974 cuando siendo un chiquillo de 15 años grabó su primer disco y de la mano de Pacheco hizo su aparición en la gran pantalla nacional en el programa “Mano a mano musical” donde debutó al lado del bolerista Roberto Ledesma y Lucho Muñoz, quien acababa de separarse de Los Galos de Chile.

Esa bella época la recuerda con algo de nostalgia pues por esas calendas su sueño era triunfar, recorrer el mundo, subirse a los escenarios y desplegar en ellos su talento del que todos hablaban y reconocían.
No esconde la frustración que le produce el no haber alcanzado esa meta y tiene claro que no fue por falta de talento sino que aparecieron otros factores que dieron al traste no solo con su sueño sino el de otros artistas que se vieron relegados por la preferencia que las disqueras le dieron a producciones extranjeras.

“Mi surgir en la música coincidió con la aparición de estrellas internacionales de la talla de Camilo Sexto, Juan Gabriel entre otros y las empresas discográficas se inclinaron entonces por las producciones que ya lllegaban listas y eso significó la decadencia mía e incluso de otras figuras como Fausto, Billy Pontony, Claudia de Colombia entre otros” dice Francesco quien grabó con Codiscos y Sonolux.

Este artista en 1981 se ganó el Festival Nacional de Intérpretes de la Canción Festibuga, triunfo que recuerda pero que al mismo tiempo le sirvió para pensar en la necesidad de organizarse.
“Una curiosidad de ese festival fue el saber que algunas figuras de la época se oponían a que yo participara pues no hacía parte de la asociación de artistas que ellos habían conformado, entonces me afilié y me gané el Festibuga, pero luego me retiré” precisa el artista bugue-ño dejando escapar una sonrisa burlona.

No he parado de cantar

Si bien es cierto la fama le fue esquiva y su sueño de las giras por los escenarios del mundo no se cumplió, para Francesco no fue motivo para dejar de cantar y de hecho comenta que nunca lo ha dejado de hacer y cada semana tiene eventos a los que asiste y que le permiten permanecer vigente en el mundo musical.
“Yo soy un bendecido pues mi talento ha hecho que me mantenga vigente y mi voz sigue siendo solicitada para todo tipo de eventos” añade el cantautor vallecaucano.

Nace CorArte

A partir de la experiencia vivida con su triunfo en Festibuga, a Francesco le quedó sembrada la inquietud de organizar el gremio artístico y hace 18 años atrás junto a otro grupo decidió darle vida a CorArte, una fundación que se mantiene gracias al trabajo diario.

“No ha sido fácil, pero con el paso del tiempo hemos logrado consolidar esta marca que es ejemplo para otras ciudades del país” comenta el cantante que recuerda que de la organización salieron personas que en un momento la vieron con fines lucrativos, situación que no es posible pues lo que produce es para el funcionamiento de la entidad que tiene su sede propia en la calle quinta entre carreras séptima y octava.

“Estábamos ya funcionando en esta casa, pagamos un arrendo y le hacíamos reparaciones, pero un día propuse que la compraramos e iniciamos el proceso y gracias al trabajo permanente ya es propia” precisa.
En este lugar el último viernes de cada mes se realiza la tertulia musical, un espacio que se ha consolidado y al que llega no solo gente de Buga sino también de municipios vecinos que aportan al sostenimiento del local, una casona antigua que está en vía de ser remodelada.

El legado continúa

Al hablar con este artista innato que a los siete años de edad ya le rasgaba notas a la guitarra se percibe a alguien que ama y siente la música y que ha estado siempre cantando, porque lo más importante para él es transmitir a las nuevas generaciones de bugueños la pasión por el arte.

En la sede de CorArte se forman más de un centenar de personas, la mayoría de ellos niños y jóvenes.
“Buga es una ciudad de cantantes y el talento brota naturalmente y me atrevo a decir que en cada casa hay alguien que canta”, asegura el artista y agrega que uno de sus sueños es lograr conformar una empresa que represente a los nuevos talentos pues ahora el mercado se mueve de esa manera al igual que a través de las redes sociales que se han convertido en la nueva vitrina, pues en las emisoras el que no paga no suena, algo triste pero es la realidad que se vive.

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