“…A votar masivamente, es lo mínimo que podemos hacer para defender el futuro próximo…”.

En sus marcas listos, !ya!. Cada campaña enfila baterías con el fin de convencer al electorado que clama por un país mejor, con justicia, empleo, oportunidades y donde retorne la seguridad, pilar necesario para el sostenimiento de la Colombia que todos queremos. Petro, el de la Colombia Humana, miente, tergiversa y juega con los más necesitados ofreciendo dádivas y regalos al mejor estilo de Chávez, con la diferencia que acá no hay petróleo para subsidiar y repartir como caja menor, a no ser que de verdad expropie empresas hasta convertirlas en ruinas del olvido.

Fajardo entre fórmulas matemáticas que enredan al electorado, tirando la piedra y escondiendo la mano, con el pecho frío para responder por hidroituango no ofrece mucho de diferencia al discurso socialista del recibir mucho y esforzarse poco, eso es jugar con la iniciativa e inteligencia del pueblo. Vargas Lleras, el más preparado para llegar por aquello del linaje que lo arropa, pero con una baja credibilidad por haber apoyado un gobierno derrochón, permisivo, cocalero y mal cimentado, donde las obras ya empezaron a caerse como el puente Chirajara, las vías 4g del llano y las viviendas gratuitas.

De la Calle, pues ni mucho que hablar, es el caballero templario del secreto mejor guardado por los gobiernos (de Santos y también el de Samper), es quien sabe realmente cómo se pactó el negocio de la Habana; su lugar se lo dará la historia del País, una historia dolorosa donde solo han ganado los victimarios. Iván Duque, a mi pensar, el más brillante y con las mejores ideas para sacar a Colombia del retraso económico, la inseguridad ciudadana y la pobreza mental que nos ha dejado el síndrome de la mafia en las regiones más productivas de Colombia.

Tildarlo de títere es en sí odioso, pues su discurso dista mucho de dejarse manipular por el expresidente Uribe, más bien el miedo que se tiene es que como Santos, termine dejándose llevar por el ego nobelístico, y nos hundiera aún más en el fondo de la tabla de los países con más desempleo, pobreza y endeudados del continente. A votar masivamente, es lo mínimo que podemos hacer para defender el futuro próximo, estamos preparados para todo, menos para girar a la izquierda represiva.

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