EL Director de Planeación, Roy Leonardo Barreras dijo que las altas tasas de interés convirtieron esta alternativa en un mal negocio.

Solo unos días después de que el periodista Daniel Coronel en su habitual columna de la Revista Semana divulgara la información sobre los bonos de agua, transacción comercial en la que resultó implicado el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, empezaron aflorar las informaciones sobre los municpios que hoy literalmente están encartados con los créditos.

En el caso del Valle del Cauca son seis las poblaciones donde los anteriores mandatarios se acogieron a la propuesta y comprometieron vigencias futuras para adelantar obras de saneamiento básico, obras que en su mayoría no se terminaron y que hoy tiene a los entes territoriales arrastrando endeu-damientos que en varios casos duplican el valor adquirido con los famosos bonos de agua y que hoy se conocen como bonos Carrasquilla.

Estos municipios son Buenaventura, Caicedonia, La Unión, Calima El Darién, Zarzal y Jamundí.
Roy Leonardo Barreras, secretario de Planeación Departamental indicó que si bien los créditos permitieron realizar obras de acueducto y saneamiento básico, las tasas fueron bastante elevadas y en la actualidad hay municipios que aún tienen deudas con ese crédito.

De acuerdo con Barreras, las tasas estaban por el orden del 11% por lo que resultaron créditos muy costosos para los municipios, porque todavía hoy, más de 10 años después, siguen pagando el crédito de los bonos del agua.

En La Unión en el año 2011 se contrajo un crédito en UVR por 1.542 millones de pesos para adelantar obras de infraestructura, agua y saneamiento básico, como la PTAR del corregimiento de San Luis y trabajos en acueductos rurales.

Julián Hernández, alcalde de la población dijo que las obras se iniciaron, pero nunca se terminaron y los trabajos jamás fueron vistos por la comunidad y menos le prestaron servicios.
Explicó el mandatario que como consecuencia del millonario empréstito, su municipio tiene pignorado el 25 por ciento de los dineros que recibe por el sistema general de participaciones, de agua y saneamiento básico.

“Cada mes una fiducia encargada de la deuda recauda el dinero para pagar el famoso plan Carrasquilla”, aseguró.
De acuerdo con un documento del Ministerio de Hacienda en el que notifica a los alcaldes sobre un plan de alivio para los municipios endeudados con los bonos, poblaciones como Caicedonia tenían obligaciones pendientes por el orden de los 2.150 millones 600 mil 955 pesos.
Por su parte Calima El Darién adquirió bonos por 1.713 millones 551 mil 674 pesos.
Zarzal, de los municipios de la región fue el de mayor endeudamiento con una compra de 3.002 millones 803 mil 833 pesos.

Ante las quejas que los mandatarios presentaron en su momento, el Gobierno Nacional puso en marcha un plan de ayuda bajando la tasa de interes en 3.55% de una deuda con plazo hasta el 2022 y las mismas no se podían reestructurar ni prepagar.
A pesar de ese salvamento, los municipios involucrados tienen pignoradas aún sus rentas y en la mayoría de los casos las obras aún no se terminan y en el peor de los casos nunca se ejecutaron.

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