“…Sería interesante para sociólogos y siquiatras profundizar en las razones de este desprestigio que nos hiere…”.

El Valle del Cauca ha soportado todas las guerras y todas las treguas y los armisticios pero de cada una de ellas ha sido capaz de salir. Desde hace un par de años, sin embargo, se dejó atragantar con el asesinato de mujeres y hoy en día la cifra crece estadísticamente si se la compara con los años anteriormente medidos. Los ocurridos en el Centro del Valle en las últimas semanas no solo han servido para resaltar esa mala imagen vallecaucana sino que nos ponen alerta en toda la región y comienzan a sembrar terror.

El Valle no es un departamento machista. Por el contrario, las actitudes de los habitantes de estas tierras siempre han sido benévolas con las mujeres y todos nos sentimos, sin excepción, orgullosos de nuestras mujeres. Las inteligentes han sido promovidas a puestos muy significativos en empresas de Colombia y del exterior. Las emprendedoras son hoy la vanguardia de las industrias pujantes de la nación.

Las bonitas han sido reinas nacionales de belleza una y otra vez. Las aguerridas han ocupado puestos gubernamentales y llegado a las corporaciones públicas. Hoy, no más, nos gobierna el Departamento una mujer médica que ya fue senadora de la república y tiene un futuro muy prometedor en el panorama nacional.

¿Por qué entonces la ola de venganza que invade como fiebre recurrente se ha ensañado en las mujeres vallecaucanas?.  Sería interesante para sociólogos y siquiatras profundizar en las razones de este desprestigio que nos hiere y saber en cual momento dimos semejante giro hacia un espacio de horror que ya genera pánico. El respeto a la mujer ha sido cuensitudinario en Colombia y más en el Valle para irlo a feriar en un bazar de celos, cuentas por cobrar o venganzas insatisfechas. O, lo que sería peor, por falta de medidas de autoridad

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