El Tabloide

El pontazgo

“…hay que construir puentes, pero hacerlos con la visión de nuestros ancestros…”.

El pontazgo era un impuesto que se cobraba en el siglo diecinueve por cruzar un puente, estructuras que se han concebido en las zonas urbanas para mejorar la movilidad de sus habitantes. En Tuluá, en el año 1842, se creó este impuesto para construir los puentes que tenían el carácter de establecimientos públicos. En 1913 se construye el primer puente de los que hoy conocemos y que aún prestan este servicio público de conectar las vías por las que nos movilizamos los tulueños.

El 28 de noviembre del año 1960, mediante ordenanza departamental numero 97 y firmada por el presidente de esa corporación Dr. Néstor Grajales López, se ordenó la construcción del puente sobre la calle 29, conocido como puente de San Cristóbal o del Club Colonial, hoy interrumpido parcialmente su servicio al suspender el tránsito por la carrera 28 y es que siempre se ha buscado con estas inversiones mejorar la movilidad, jamás obstruirla. Es incomprensible que un puente se convierta en el causante de obstaculizar una vía de las llamadas arterias, es decir aquellas vías que comunican a sectores densamente poblados de la ciudad o conectan la ciudad de un punto cardinal a otro; obstrucción que se presentó en Tuluá cuando se pone al servicio el puente sobre la calle 28 y al mismo tiempo se interrumpe la carrera 28 que es una vía paralela al río Tuluá.

Por más que consulto a los tulueños conocedores y no de temas sobre desarrollo urbano no encuentro las razones para la ilógica decisión de cortar esta avenida; independientemente de la calidad y características particulares del puente nuevo, es incomprensible por qué se toma la decisión de suspender el tránsito por la orilla del río desde el centro hacia los barrios del sur de la ciudad, provocando que los conductores deban tomar el elevado y curvado puente nuevo, girar a la derecha hacia el sur y a los cincuenta metros aproximadamente retomar a la derecha hacia el puente sobre la calle 29 generando un incómodo y peligroso giro y además una innecesaria congestión.

La búsqueda de una rápida movilización de los ciudadanos es uno de los mayores retos que tienen los gobernantes, una forma de lograrlo en algunas ocasiones es construir puentes, pero hacerlos con la visión de nuestros ancestros, es decir que esas inversiones de recursos públicos se planeen adecuadamente para que las improvisaciones no provoquen nuevos obstáculos en el tránsito. Urge que se reactive el tránsito por la carrera 28, concretamente que se pueda pasar del Parque de los Periodistas hacia la Industria de Harinas.

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